Bóvedas de acero

Más robótica; en esta ocasión nos volvemos a encontrar con una novela, con el interesantísimo añadido de que ahora la trama es completamente policíaca. De este modo, a la reflexión filosófica se une el misterio, lo que hace de Bóvedas de acero una historia bastante completa. Creo que ha sido una de las obras de Asimov que más me han gustado hasta el momento, y ha habido cosas que me han gustado considerablemente, así que podría incluso llegar a considerar recomendar esto. Y créanme: yo les juro tanto que lo haría… pero no nos precipitemos, que ya saben ustedes que hay que ser prudentes en esta vida.

La música contada

Esto lo subieron hace poco y lo he encontrado de casualidad:

(Hay otras cuatro partes a las que pueden llegar sin problema.) ¿Les sigue costando entender por qué admiro a este hombre?

Mejor título de todos los tiempos

Los hombres que miraban fijamente a las cabras. No: no la he visto ni sé si lo haré, pero jamás un título había causado tanto impacto sobre mi persona (ni sobre mi entorno). Deberían existir premios para estos detalles tan importantes.

Ender, el xenocida

Pedazo de manera de terminar la saga: Ender, el xenocida es posiblemente la mejor de las tres entregas, lo que quiere decir que al final hemos elegido adecuadamente a la hora de comenzar el mes con buen pie. (Nótese que, en realidad, la saga incluye dos volúmenes más; pero que estos tres libros constituyen el núcleo clásico que entraba en mi plan de lectura.) Esta tercera entrega puede hacer pensar en cierto cambio con respecto a sus predecesoras: desde luego, el estilo es distinto (menos duro, pero también más serio) y el clímax se alcanza de una forma menos bélica, más espiritual (no sabía muy bien qué palabra usar; esta me ha parecido la que, dentro de lo que cabe, no hace parecer esto una gilipollez tan grande). La saga me ha encantado, así que recomiendo las tres partes; encima, conforme avanza se pone mejor. Bravo.

Apocalipsis con grelos

But I have no fear:
’cause London is drowning and I ─
I live by the river!

(The Clash, London calling. Ya he dicho alguna vez
que esta me parece la frase más gloriosa de la historia del rock.)

Un adelanto

Me he comprado una guitarra (eléctrica) nueva. Necesito unos cuantos días para tenerla un poco más sobada y poder elaborarles un informe condiciones; de momento solo quería hacerlos partícipes de mi entusiasmo.

¡Heil Hitler!

Jipis… No me gustan los jipis.
Hay una cosa que se llama jabón:
mata los piojos y te quita el olor.

¡Heil Hitler!

Nazis… Simpáticos, los nazis.
Nazis… Conozco muchos nazis.
¡En la noche alemana
los judíos rezan!

¡Heil Hitler!

¿Rockers? ¿Qué pasa con los rockers?
¿Rockers? ¡Yo soy un rocker!
¡Diez años de lucha solitaria
son suficientes para reventar!

¡Heil Hitler!

(Ilegales, ¡Heil Hitler!)

La página de George Starostin

Me encanta leer críticas de discos, supongo que porque me entretiene saber qué piensa otra gente sobre las cosas que a mí me gustan. En este sentido, soy un incondicional de la página de George Starostin. George Starostin, por cierto, es un señor que ha reseñado muchísimos discos con un estilo ameno que, por otra parte, no escatima en erudición: sus reseñas son divertidas y exhaustivas.

Además, en términos generales coincidimos bastante (en ciertas cosas, por supuesto, no estoy de acuerdo), por lo que no me cabrea leer su página. Y hay muchísimo texto: todo esto da para un montón de tardes en blanco.

Si se aburren tanto como yo, ya saben cómo solucionarlo.

Beast of burden, de los Rolling Stones

Esta canción me parece preciosa:

Poco más puedo añadir. La pondré una vez más…

El año que febrero terminó tarde

Ya están reseñados todos los libros que veníamos arrastrando del mes pasado. No hay reseña hoy, ni la habrá mañana; el lunes empezaremos con la bibliografía (como si fuera en serio) de marzo. Todo debería encajar, si está bien calculado.

Entradas autorreferentes: ¡cuánto sitio me llenáis!