A muchos de ustedes no los conozco, pero daré por sentado que son como yo (ridículamente obsesivos) y que esto puede interesarles. Por defecto iTunes ordena los discos alfabéticamente por título. Si son ustedes como yo (no serlo ahorra muchos problemas) preferirán una ordenación cronológica. ¿Cómo lo conseguimos? Yo tengo un método: escribo un código en el campo correspondiente al nombre de ordenación del álbum. Dicho código consta de diez dígitos y presenta la forma siguiente: año, mes y día de publicación, más dos dígitos extra para uso auxiliar (en principio van a ser cero). Por ejemplo, el código del London calling es tan bonico como 1979121400. Con esto podemos tirar la mayor parte de las veces.
Pero claro: podemos tener más de un disco lanzado en la misma fecha. Por ejemplo, el siete de marzo de 1988 salieron tanto el primer como el segundo volumen de los Past masters, y se trata de álbumes independientes (por lo menos hasta la remasterización del año pasado). iTunes nos los pondrá en el orden correcto, pero solo porque one va alfabéticamente antes que two: luego ni el Cover Flow ni el iPod sabrán qué hacer con ellos, vendrán los problemas y me lloraréis. Para eso están las dos cifras del final: con un 01 y un 02 todo se arregla en un pispás. Es aconsejable hacer esto con cualesquiera más de un discos que salieran en un mismo día, ya sean de un mismo artista o de artistas distintos. Hay que tener todos los frentes cubiertos, por lo que pudiera llegar a pasar.
El año siempre se sabe. Con el mes y el día puede haber más dificultades, por lo que resulta lícito rellenar con ceros las posiciones desconocidas; o, en ciertos casos en los que se hace necesario con tal de mantener el orden, con otros números. Aquí hay más libertad. Espero que esta insensatez le haya servido a alguien de algo.
A primera vista está muy bien terminado, y es precioso. Da cosa tocarlo, por si se raya (aunque dicen que los portátiles de
Yo no tengo, como ustedes podrán comprobar, ni idea de estas cosas, pero no estaba contento con la caja de mi ordenador, la cual no pude elegir en su día por razones que no vienen al caso, y le tenía echado desde este verano el ojo a ésta. Y ocurrióseme, en estas fechas de alegre despilfarro monetario, hacerme con ella como mero capricho de escasa utilidad real y quitarme el mal sabor de boca, pues ya saben que desde hace dos mil años todo cuanto hacemos no está encaminado sino a la enmienda de nuestros errores. Mírenla: técnicamente no tengo ni puta idea de si será buena o mala, y capaz es de caerse a pedazos al tercer día, pero reconózcanme al menos que es bonita. Anda. (Si se rompe lo contaré.)
