Curioso esto que he encontrado en Microsiervos (responde, de hecho, a una pregunta que siempre había tenido por dentro):
(…) una gallina se puede comprar por unos 6 euros, un cerdo por unos 200, un avestruz por unos 600, una vaca por unos 700 y el más grande y caro sería un elefante, por el que se pagan unos 10.000 euros.
¿A ustedes no les mosquea que les lleguen folletos de universidades públicas en los que intentan convencerte de que te matricules ofreciéndote servicios como jacuzzi y sauna? A mí, por lo menos, me parece vergonzoso. No es que uno tenga que ir a la universidad a sufrir, pero con cosas como esta se alcanzan extremos ridículos. Es simplemente que eso no es serio, joder.
No sé cuánto tiempo lleva puesto, pero yo me acabo de dar cuenta: ya está el nuevo plan de estudios de física en la página de la UGR (cuidado, que a veces revienta). Lo que pienso es lo siguiente: han relajado muchísimo primero de modo que lo más importante tenga las horas que necesita, lo que está bien (álgebra es lineal y las optativas se han ido a tercero, por ejemplo). El problema es que a todos los cursos les quitan igualmente materia, y encima son solo cuatro; además existe un límite en el número de optativas que se pueden escoger cada cuatrimestre, lo que no me parece nada bien. Si hubieran hecho todo tan bien como en primero (¡complejos se va!) el nuevo plan me parecería una sustanciosa mejora. Pero no.
Lo del título es una pregunta de las varias que se podía elegir contestar a lo largo de cinco horas en el examen de filosofía de la selectividad francesa. «¿Es prestar existir para los demás?» es lo que vendría a significar. Me parece una gilipollez como una casa, e iba a escribir una entrada furiosa sobre cómo destruir un país a base de vacua petulancia, pero he leído la noticia (lo que sabía me había llegado de oídas) y al menos se podía elegir. Destaca la pregunta más estúpida, que es la que sale en titulares, claro; las otras pueden pasar.
Con la de cosas que se me habían ocurrido para poner el grito en el cielo…
Todos cometemos fallos al hablar. Entiendo que los del norte tengáis el leísmo fuertemente arraigado, pero es que se lo encuentra uno no solo en traducciones sino también en obras originalmente escritas en español, y no en cualquier libro sino también en volúmenes de estilo por lo demás impecable. A lo mejor cuando uno está hablando es más difícil corregirse sobre la marcha; a la hora de traducir o directamente escribir, sin embargo, no creo que cueste mucho darse cuenta de que el objeto en cuestión se convierte en sujeto en la pasiva y por tanto ha de ser sustituido por «la» o «lo». Por ejemplo, un ejemplo:
Mataré a mi dentista.
Esta oración puede pasarse a pasiva, lo que da lugar a:
Mi dentista será matado por mí.
Nuestro dentista de cabecera pasa a ser sujeto; correspondería, por tanto, decir «Lo mataré». Pongamos ahora un ejemplo de caso en el que esto no se puede hacer. Miren:
Te mandaré tomar estas pastillas.
Aquí tú no vas a ser mandado ni nada (de hecho, es «Tomar estas pastillas» lo que en la pasiva pasa a ser sujeto), así que una tercera persona diría: «Le va a mandar tomar esas pastillas.» No es complicado, ¿no? Y escribo esto sin acritud.
Sanidad llama a los recién nacidos «criaturas» en aras de la Igualdad. (Más aquí.)
Tampoco es que esto sea necesariamente una gilipollez, pero ahora mismo existen cosas mucho más importantes de las que preocuparse; que presupuesto y tiempo se inviertan en (ahora sí, dado el contexto) gilipolleces como esta es como para echarse a la calle. Otra cosa es que alguien lo vaya a hacer…
Esta es la entrada definitiva. Observen hasta qué punto carecemos de amor propio (esta vez no daré la brasa en exceso: con un vídeo van que chutan):
Lo que llevo atado con cinta aislante a mi cabeza es, efectivamente, un teléfono de sobremesa. A ver si ustedes pillan la referencia, que parece que nadie me entiende.
Hemos triunfado. Hemos tenido que repetir la canción (es lo que tiene la escasez de repertorio), pero ha sido por petición popular. Nadie se ha preocupado de llamarnos la atención, ni de echarnos, ni de nada. En cuanto me pasen algún vídeo lo subiré por aquí para que ustedes lo vean.
Pues lo de esta mañana va a ser mucho peor: vamos a dar un unplugged en el vestíbulo de la facultad. No hemos ensayado, pero un centenar de personas ha confirmado su asistencia; esperamos poder tocar más de media canción antes de que nos echen los de seguridad. Podemos irnos a los jardines…