¿Dos canciones en el mismo día? Generosos estamos:
Me acordé de esta hace una tardes.
Oiga, por favor: ¿dónde está su puta madre?
¿Dos canciones en el mismo día? Generosos estamos:
Me acordé de esta hace una tardes.
Esto lo he visto en el Facebook de Alfonso Romero. No es —lo sé— el tipo de tema que ustedes esperarían encontrarse por aquí, pero es que está guapísimo:
Los solos son melódicos, la voz también lo es. Así da gusto la épica.

Debería hacer una lista de los discos que definen lo que se escucha en mi coche. Este ha estado, por voluntad paterna, presente en él desde donde alcanzan mis recuerdos; uno acaba sabiéndoselo de memoria y pasa a convertirse en una escucha de cabecera. Pero lo primero es lo primero: ¿quiénes son estos tíos?
Estos tipos (a los que uno puede llamar «diez mil maníacos» si no le importa dejar claro que no acaba de salir de la redacción de una revista) fueron un grupo de rock universitario que estuvo sacando buenos discos entre mediados de los años ochenta y principios de los noventa. De hecho siguen activos a día de hoy, pero desde que en 1993 se fue la característica voz de Natalie Merchant, que era realmente lo que definía el grupo, podemos considerarlos disueltos.
Dado el ambiente del que salieron nuestros colegas, su proyecto era más bien ambicioso: sus letras estaban llenas de imágenes que pretendían tratar temas centrales con una orientación completamente humanista. La música, por su parte, empezó siendo sencilla y radiante y fue gradualmente transformándose en una oscura y compleja joya. Todo esto está muy bien, pero lo que nos queda, más allá de las grandes ambiciones, es un puñado de buenas canciones.
Blind man’s zoo, el tercer disco de la banda, se encuadra en esa segunda etapa más seria. Las canciones son todas solemnes, y en algunos casos incluso aterradoras (más adelante especificaremos a cuáles me refiero). La parte musical carece de estridencias: las melodías son buenas (¡y más cantadas por esa voz!) y los arreglos constituyen probablemente lo mejor del álbum. Es todo muy pop, así que a los músicos no les da ninguna vergüenza hacerlo sonar todo preciosista y (de nuevo) un poco pretencioso. Pero el caso es que, tema tras tema, el disco entero suena de puta madre. Tema tras tema:
No es que sea un disco increíble, pero todas las canciones son decentes y algunas de ellas son realmente buenas. La portada está bastante chula; les recomiendo, en definitiva, que le echen aunque sea una oída. No será una pérdida de tiempo.
De la serie hablaremos dentro de unos días; ahora toca adelantarles un poco de la banda sonora, que me parece por sí sola enormemente meritoria:
Últimamente tiendo un poco hacia el minimalismo…
Terminamos la semana igual que la empezamos:
Pasen ustedes un buen fin de semana.
Tanto improperio que le hemos dedicado a Oasis para ahora gastar una reseña en su (What’s the story) Morning glory? Yo ya lo dije: las canciones son buenas.
Las melodías que aquí tenemos pocas veces las van a poder ustedes encontrar todas juntas. Los arreglos son más bien repetitivos (el muro de sonido tiene gracia las trescientas primeras veces), pero a veces nos sueltan algún detalle bastante interesante que hace a la canción en cuestión desmarcarse del conjunto. Y las letras transmiten exactamente lo que pretenden transmitir: optimismo. Ese es el concepto que gobierna este álbum en su totalidad (a ratos es sustituido por la melancolía, pero si hacemos porcentajes el optimismo gana por goleada). Y, una vez dicho esto, vamos al turrón:
Lo que yo les decía: canción a canción podemos encontrar cosas tremendas, aunque tomándolas todas no encontremos ningún gran concepto que lo una todo (siento decirles que el optimismo del que hablábamos antes no es suficiente). La portada está ahí, y mola. Este es uno de los discos que definen los noventa, así que escúchenlo si llegaron tarde a estas cosas.
No fui al Viña. No iré al Rock in Rio. (Me habría gustado ir a ambos.) Tampoco iré al Derrame Rock, aunque eso sí que lo tenía un poco más claro desde el principio. Pero a esto tengo que ir, y no solo eso sino que además me parece posible. ¡Miren el cartel! ¡Y no está demasiado lejos!
Yo sigo convencido de que Axl Rose es en realidad una cabra alienígena que para pasar desapercibida entre los terrícolas se viste como una mujer. Y a veces no soporto cómo canta, pero este es un temazo:
Lo épico y ochentero puedo en ocasiones hasta tragarlo.