El lunes no me van a ver el pelo por aquí: es puente en Andalucía (no obstante, este año, aunque no escriba, sí me quedo en casa). No va a durarnos mucho el chollo: el martes seguiremos con las polleces acostumbradas. Buena mañana.
Archive for the 'Muñecas rusas' Category
No sé si se habrán dado cuenta, pero esta es la última semana antes de los exámenes. Este viernes cortan las clases, de modo que hasta el 22 de febrero estoy otra vez de lo que podríamos llamar vacaciones (o infierno académico camuflado: como ustedes lo quieran llamar). Así que, de acuerdo con lo estipulado a finales del año pasado, entre este viernes y el mencionado lunes no voy a escribir.
Puede que los más ágiles se estén preguntando: ¿cómo lo harás entonces para encajar las quince reseñas de los quince libros que te piensas leer en febrero (porque sabemos que estás pensando hacerlo, gañán) en los cinco días que para este blog va a tener dicho mes? Fácil: tocan a tres por día.
No, hombre. En mi código no escrito figura, desde hace años, el límite de tres entradas por día, y no las voy a invertir exclusivamente en reseñas; porque entonces, amigos míos, no podré contarles nada. Así que esto es lo que haremos: reseñaremos diez libros en febrero (lo que dejará sitio para otras cinco entradas no literarias) y aplazaremos el comentario de los cinco restantes a la primera semana de marzo. ¿Por qué les cuento todo esto? Fácil también: por rellenar.
Echen un vistazo a la barra lateral. Durante más de un año (e incluso durante dos, me atrevería a estimar) ha sido de una manera y no la he podido cambiar. ¿Por qué? Pues porque en determinado momento se me jodió el WordPress y empezaron a suceder cosas raras: algunos módulos laterales se fueron de vacaciones, para el editor se me quedó únicamente la opción del modo HTML… En su día intenté arreglarlo, pero viendo que no llegaba ningún sitio pasé. Y ya, nada.
Me dio por preguntarle a Tilt (al que ya ni siquiera puedo enlazar) si sabía qué podía estar pasando, y la solución que me propuso fue actualizar el WordPress. Esto era algo que tendría que haber hecho de todas maneras, porque téngase en cuenta que hasta hace nada tenía la versión 2.0.5 y a día de hoy la última versión estable es la 2.9.1. ¡Joder! La actualización me la hizo él, pero ahora que tengo esta versión en cuanto salga una nueva la puedo instalar yo con un click.
Porque las cosas han cambiado desde que salió la 2.0.5. Supongo que en aquella época (principios de 2006… Tiene narices) todo se hacía mucho más a pelo, y la gestión de un blog no era tan accesible a alguien sin conocimientos informáticos. Una actualización se tenía que hacer toqueteando archivos. Esa es la diferencia, porque recuerden que me han instalado una versión cuatro años posterior: ahora todo es mucho más sencillo. Más intuitivo.
Lo primero es que las cosas han vuelto a funcionar: de nuevo puedo poner cosas en la barra lateral (de modo que este blog vuelve a tener una licencia Creative Commons —el que ni siquiera me hubiera molestado en devolverle al blog su licencia constituye una imagen bastante gráfica de mi dejadez y de la medida en la que paso de todo esto—) y cuento otra vez con un editor visual. Y más cosas: es el retorno de Google Analytics. (Ya no se me ocurre nada más.)
Pero no solo se solucionan problemas, sino que se añaden nuevas características: muchísimas, porque en cuatro años hay tiempo para darle la vuelta a todo. Para empezar, la interfaz es mucho más personalizable, está organizada de forma considerablemente más lógica y además es bien bonita. Para seguir… uf, con esto puedes hacer de todo sin tener que calentarte la cabeza: puedes usar contenidos de otras páginas web (vídeos y demás) sin tener que tocar el código ni por un momento. (Tampoco es que esto fuera un problema, pero cuanto menos tengas que trabajar…) De verdad: me da la impresión de que esto es potentísimo.
He aprovechado la emoción del juguete nuevo para arreglar cosas que se debían más a mi torpeza que a menesteres informáticos: he revisado el blogroll, añadiendo cosas que no sé por qué no estaban todavía y quitando algunos blogs que lamentablemente murieron a lo largo de todo este tiempo. He hecho limpieza de plugins, porque había unos cuantos que no usaba; lo he dejado todo más recogido. He eliminado el primer usuario que tuvo este blog, que evidentemente era yo; no sé por qué, las primeras ciento setenta y cinco entradas estaban atribuidas a un Herenvardo y las restantes a otro (mismo nombre y todo). Todo lo que hizo el primero ahora ha pasado a engrosar la producción del segundo. Pero eso es un mero tecnicismo que a ustedes no les debería afectar.
Viendo lo fácilmente que parecen manejarse los archivos en esta nueva versión, estoy por dejar de piratearle las imágenes a otra gente y hacer lo correcto: subirlas aquí. Soy tan vago que si no veo que está tirado no lo haré, pero por lo pronto nótense mis buenas intenciones. A ver si a partir de ahora hacemos las cosas bien.
Seguiré trasteando con esto, y si encuentro algo digno de comunicarlo lo haré. Puede que ahora que da gusto escribir suba el nivel, porque podrán imaginarse que, antes, el ver que todo se caía a cachos quitaba las ganas de hacer nada. Pero encontrarlo todo limpio motiva a la hora de crear palabras (o de destruir las neuronas del lector). Tiempos nuevos, señores. A ver cómo nos va.
Vamos con diez días de retraso por eso de que estaba yo de vacaciones, pero les digo que el dos de enero se cumplieron cuatro años desde que escribí esto. Recuerden que ya llevaba tres meses publicando con el mismo nombre, pero que este es, por alguna razón desconocida, el comienzo oficial.
Últimamente el blog se está llenando de tanta pollez que hay días que estoy tentado de acabar con él y conservar aunque sea algo de mi honor, pero soy demasiado lacio para cambiar mi rutina. No es algo de agradecer.
He tenido una idea (me pasa a veces): en 2010, si no cambio repentinamente de opinión (me pasa a veces también), solo saldrán entradas entre semana. Y es más: solo saldrán entradas mientras no esté de vacaciones. Esto quiere decir que el año empieza en este blog el once de enero… Lo bueno es que se me habrán acumulado cosas que contar y llevaremos un ritmo bueno. (No sé si esto durará mucho.)
Noviembre ha sido más bien desastroso: lo sé. Pero al menos tengo una excusa, y es esta que no tengo tiempo porque entre prácticas y otros menesteres apenas paso por casa. Así que me limito a escribir reseñas rápido y mal, a dejarlas programadas y a volver a coger la mochila. Lo siento.
Se me olvidó comentarlo hace unos días, pero el tres de octubre se cumplieron cuatro años desde que publiqué por primera vez un post en este blog. Felicítenme.
(De octubre señalado.) Octubre, por cierto, va a estar más escaso de entradas. Intentaré mantener el ritmo de publicación de las reseñas, pero poco más va a haber; ya están viendo que incluso esta entrada ha salido con retraso, porque la escribí después de la fecha que dice tener (así de tramposo soy). Luego más.
Estamos de reformas, señores. Ahora que comienza un nuevo curso aprovechamos para empezar a hacer las cosas bien, o al menos algunas de ellas. A saber:
- Las reseñas de libros incluirán al principio un resumen en el que vendrán el título de la obra, el nombre de su autor, la editorial que publica (o publicó) la edición que yo me he leído y el número de páginas, en principio. Así podrán ustedes saber de qué coño estamos hablando.
- No abusaré de las tildes diacríticas. Esto me va a costar, porque mi pedantería me lleva a un exceso de ortografía que acaba por convertirse en incorrección, pero pensando en no avergonzarme más tarde lo voy a intentar.
- Otra cosa que va a acabarse va a ser esa mala costumbre de editar los comentarios para dejarlos impolutos. El mundo es variado e imperfecto, y este sitio así lo reflejará. Esto va a costarme aún más que lo anterior, porque la imposición del Miniver ha sido una de las señas de identidad de esta página desde sus comienzos, allá por el año 2005. A menudo me he revuelto entre mis sábanas preguntándome si todo esto era ético, si estaba actuando correctamente; y por fin he decidido convertirme en un tipo moral.
Lo mismo con estas revolucionarias medidas consigo que Al fondo a la derecha levante de una vez por todas la cabeza.
Julio podría haber ido peor. No ha sido un gran mes, pero no hemos sufrido la ya tradicional sequía, en general. (Hablamos del blog.) Ahora, que espérense a agosto, porque lo van a flipar.

