Recuerden: rajar es mucho más divertido que decir algo bueno. Por eso, ¿qué entrada puede retribuir mayor gozo a un escritor de entradas que un comentario sobre algo que aborrece? Hoy vamos a hablar de El Canto del Loco.
Nos ocupa lo siguiente: estos mequetrefes sacaron el pasado año un disco de versiones. La verdad es que uno mira la selección y se sorprende: homenajean a artistas no tan conocidos y pueden encontrarse cosas curiosas. Por supuesto, todo les sale mal porque son una banda de negados, pero en cuanto a intenciones me pareció bien. (¿Cómo sé todo esto? Tengo hermana pequeña y coche familiar.)
Pero mi propósito era hablar de una versión en concreto: la de Años ochenta, de Los Piratas. Años ochenta es un temazo que ya mereció revisión por estos lares; la habilidad de estos energúmenos consiste en coger una obra de arte, encontrar cada característica que pueda definirla como tal y tirarla abajo. ¿Un ritmazo? Sustituyámoslo por un anodino cuatro por cuatro que se repita durante más de tres insufribles minutos. ¿Una voz con un rango de la hostia? Bueno: nuestro cantante desde luego no cuenta con ella, así que cambiaremos la melodía con el fin de que pueda cantar algo. El resultado es tremendamente aburrido.
Y decepcionante: no pueden ustedes hacerse idea de la medida en que me deprimo cada vez que estos tipos llegan al «Veré a las chicas pasar». Pero ¿por qué no los cuelgan? ¿Aún tenemos leyes que permiten despropósitos como este?
He pasado un buen rato.


