Monthly Archive for diciembre, 2009

Esto se acaba

Pues nada: el año se acaba. Ha sido un año bastante distinto: raro de cojones en realidad, pero no se puede decir que no haya sido interesante (en el más sórdido de los sentidos). Nos vemos el once de enero. Feliz año.

Mis libros favoritos de este año

Podría haber hecho una lista con todos los libros que he ido recomendando a lo largo del año 2009, pero son muchísimos (ni los he contado). Así que se me ha ocurrido lo siguiente: seleccionar un libro por mes, lo que haría doce, y completar con tres menciones de honor hasta alcanzar los quince.

Hay algunos meses en los que no he sacado nada en claro y otros en los que no sé elegir de entre varios libros, así que ciertas obras (las marcadas con un asterisco) están cambiadas de sitio. En general he intentado que nada apareciera movido más de un par de meses hacia abajo. La lista es esta:

  1. Enero: Retrato del artista adolescente, de James Joyce.
  2. Febrero: Pregúntale al polvo, de John Fante.
  3. Marzo: Hambre, de Knut Hamsun.
  4. Abril: Abaddón el exterminador, de Ernesto Sabato.
  5. Mayo: Viaje al fin de la noche, de Louis-Ferdinand Céline (*).
  6. Junio: La sociedad abierta y sus enemigos, de Karl Popper.
  7. Julio: Metalógica, de Geoffrey Hunter.
  8. Agosto: El péndulo de Foucault, de Umberto Eco.
  9. Septiembre: Criptonomicón, de Neal Stephenson.
  10. Octubre: Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño.
  11. Noviembre: Maus, de Art Spiegelman (*).
  12. Diciembre: Las tribulaciones de Wilt, de Tom Sharpe (*).
  13. Y ahora las menciones de honor:

  14. Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé.
  15. Seis piezas fáciles, de Richard Feynman.
  16. Amor y pedagogía, de Miguel de Unamuno.

Puede que algunas elecciones les sorprendan, o puede que no. Como pueden comprobar hay bastante variedad: modernismo, realismo sucio, ensayo, divulgación científica, cómic, novela humorística… Probablemente esto les sirva más que el chorro de recomendaciones que ha habido este año.

Perspectivas de la revolución de los computadores

Este libro tendría que habérmelo leído bastante antes, pero no lo encontraba mi padre. Se trata de una selección (a cargo de Zenon Pylyshyn) de artículos que, por una razón u otra, han sido importantes para el desarrollo de las ciencias de la computación, junto con otros que analizan las implicaciones humanísticas del progreso tecnológico. Y está tremendo: contiene auténticos clásicos del pensamiento y aportaciones importantísimas para la humanidad, y además está bien organizado y los comentarios a los textos no están en ningún momento de más. No sé si ahora podrá encontrarse, pero léanlo si tienen la oportunidad.

Cambio de planes

He tenido una idea (me pasa a veces): en 2010, si no cambio repentinamente de opinión (me pasa a veces también), solo saldrán entradas entre semana. Y es más: solo saldrán entradas mientras no esté de vacaciones. Esto quiere decir que el año empieza en este blog el once de enero… Lo bueno es que se me habrán acumulado cosas que contar y llevaremos un ritmo bueno. (No sé si esto durará mucho.)

Cantar de mio Cid

Uno acaba leyéndose libros sobre los que no sabe ni qué decir. Además, después de años y años de esa asignatura llamada Lengua Castellana y Literatura, nada sorprende en la historia. Parece un poco tocho, pero cada página está repetida (aparece una vez en castellano antiguo y otra en moderno) y hay muchas que están casi vacías. Está entretenido, qué quieren que les diga.

Cocción

Aprovechando que hoy se cumplen veintiocho años del primer concierto de Siniestro Total, les informo (si es que no estaban informados ya) de que estos señores entrarán a grabar una vez más en febrero del año que está a punto de comenzar. Como son tan retorcidos, se van a Houston para tal menester. Y parece ser que no es este el disco de country, pero aun así siguen con la intención de sacar algo de ese estilo. O eso me ha parecido entender…

Introducción a la filosofía del lenguaje

Introducción a la filosofía del lenguaje

Una introducción, si bien relativamente breve, bastante exhaustiva: toca prácticamente todos los palos, incluyendo aquellos que no pertenecen estrictamente a la filosofía del lenguaje pero sin cuya asimilación es difícil comprenderla. Hay de todo: historia de la filosofía, lógica, lingüística… Los tres temas me interesan mucho, pero esta es la primera referencia explícita que encuentro al tercero entre los libros que hay en mi casa. Así que me ha gustado bastante, porque además está escrito de una forma clara y amena.

Pet sounds

Una vez leí que los Beatles podían no ser la mejor banda de rock de todos los tiempos (que lo son), pero que lo que estaba claro era que contaban con la mejor historia de la historia del rock. Pues no estoy yo tan seguro: la historia de los Beach Boys incluye maltrato doméstico, refugio en la música, tensiones familiares, traición, abuso de drogas, trastornos de personalidad y autosuperación. A ver quién puede competir con tanta ambición y sordidez.

El caso es que en medio de todo eso los Beach Boys sacaron obras bastante interesantes; pero, por encima de todo, el Pet sounds es la que llevo escuchando en bucle cada vez que tengo que coger el autobús. No tengo ganas de contarles la archiconocida historia de este álbum, así que mírenla si quieren por ahí. Aquí venimos a hablar de las canciones.

Así pues: el Pet sounds empieza de manera doblemente engañosa, porque al principio lo que suena es una mandolina que con un zambombazo da paso a una canción surf bastante convencional; pero luego la tonadilla se va complicando y te vas dando cuenta de esto ya no es lo de siempre. Es mucho más grandilocuente. Y después de Wouldn’t it be nice viene el resto de canciones.

(Esa primera, por cierto, me encanta.) Todo son aquí melodías originales, arreglos imaginativos y excelentes armonías vocales. Hay canciones lentas y deliciosos temas pop más movidos: me parecen increíbles las melodías de That’s not me o Here today, por ejemplo. Las dos instrumentales son buenas (la que da título al disco es incluso divertida), y hay partes de ciertos temas que brillan por su potencia: el estribillo y la parte instrumental de I know there’s an answer o el intermedio de la ya mencionada Here today, por citar solo dos. Y a melancolía no les gana nadie: ahí están cosas como Don’t talk (Put your head on my shoulder).

Pet sounds no es un disco de surf, ni de rock; ni siquiera de pop. Pet sounds es puta música clásica, música celestial que viene a deleitar los oídos de ustedes. God only knows: ¿qué otra prueba necesitan? Pues eso: recomendadísimo.

El amante

El amante

La sencillez mola. Este libro es corto de cojones y está escrito de la forma más cristalina posible, y aun así es bien intenso. Otra cosa que mola es enterarte, después de leer una novela un poco sórdida, de que es un texto autobiográfico. Vamos, que el libro está bien y que ni lo recomiendo ni lo dejo de recomendar.

(Aquí estamos: dando la matraca hasta en Nochebuena.)

Un rollo sobre listas

En el año 2003 la revista Rolling Stone confeccionó y publicó una lista con los que para ellos eran, por orden, los quinientos mejores álbumes de todos los tiempos. Esta lista estaba mal hecha, como todas las listas, pero eso no le quita interés; porque lo que ahí hay es, prácticamente, una joya tras otra. ¿Faltan discos? Por supuesto. ¿Sobran? Probablemente, también; pero uno puede descubrir verdaderas obras de arte si se pone a investigar entre los títulos.

Además, el simple hecho de que alguien haya sido capaz de hacer una lista con quinientas entradas ordenadas por interés y que esta no sea del todo absurda merece mi admiración: a mí ya me costó elegir mis cinco discos favoritos de todos los tiempos, y a partir del sexto se me hace imposible continuar. Tendría que incluir discos que he escuchado una y otra vez hasta hacerles prender fuego (como el Doolittle o el Pet sounds), pero no sabría decirles en qué orden, porque ni siquiera sabría decirles cuál es mi disco favorito de Siniestro (y me los sé todos de memoria) y, aunque el Sgt. Pepperʼs es, casi seguro, el álbum que más veces he escuchado en mi vida, no estoy seguro de que sea mi segundo álbum favorito dentro de la discografía de los Beatles.

(Por cierto: tengo que escribir alguna entrada sobre cierto par de discos mencionado más arriba.) Objeciones que se le pueden hacer a la susodicha lista:

  • Los diez primeros puestos no presentan mucha variedad: están fundamentalmente repartidos entre los Beatles, Dylan y alguno más. Admito que si la lista la hubiera hecho yo hubiera empezado por colocar los trece álbumes de estudio de los Beatles y luego podríamos hablar de otra gente, pero, ya que es imposible hacer la lista bien, cojones, que por lo menos la hagan políticamente correcta (o algo).
  • Más que una lista de los quinientos mejores discos de todos los tiempos es más bien una de los más importantes (lo que por otra parte me parece una decisión acertada). Miren los primeros puestos: álbumes que a mediados de los sesenta ayudaron a conferir seriedad al rock. Miren lo alto que está un disco como el Never mind the bollocks, que sí: está guapísimo, pero técnicamente… mejor ni hablamos.
  • Hay cosas que están claramente incluidas por aportar variedad: Public Enemy está bien, pero el hip hop no es en ningún caso comparable a todo el rock de los sesenta y los setenta. (Pero el It takes a nation of millions es un disco importante, como les decía antes.) Y hay demasiado jazz demasiado alto. Ah, el jazz. Algún día me gustaría entenderlo.
  • Los recopilatorios no son álbumes; si no, cogeríamos el recopilatorio más exhaustivo de cada grupo y nos pondríamos a comparar artistas, no álbumes. Y esa no es la cuestión.

En cualquier caso, ya les he dicho que esta lista constituye una manera cojonuda de descubrir discos, y yo, sin tomármela demasiado en serio, me estoy bajando cosas sacadas de ahí. Si alguna obra me absorbe completamente tendrán noticia de ello, porque ya saben que soy muy pesao.