Sagan fue un tío grande. Sus obras de divulgación científica —ya lo he dicho alguna vez— no sólo están bien escritas y presentan los datos con exactitud y amenidad, sino que además plantean al lector la cuestión de cómo debemos actuar frente al desarrollo tecnológico y cómo debemos interpretar lo que sabemos. Los libros de Sagan no sólo contienen ciencia, sino también historia y filosofía. Y, aunque la astronomía nunca me ha interesado demasiado, el repaso que le da al tema en Un punto azul pálido y la acertada mirada que le echa al futuro de la humanidad no pueden hacerme sino recomendar dicho libro.

