Ya en su día, al leerme el Ulises, puede que echara un poco en falta algún conocimiento previo sobre la Odisea. Aunque pude manejarme medianamente en condiciones a base de buscar personajes sueltos, desde entonces he pensado que es mucho mejor leerse el libramen de Joyce después de haber estudiado bien el de Homero. Y ahora es cuando yo me he leído este último.
En fin: un libro importantísimo con el que se aprende bastante y una buena aventura con una carga simbólica considerable. Obras que nos pillan tan lejos no hay mucho que nos puedan tocar, pero ésta consigue transmitirnos fielmente y sin pérdida su grandeza. Ahí está.

