Monthly Archive for febrero, 2009

La familia de Pascual Duarte

(No considero necesario informarles de que durante la educación secundaria —dentro de la cual incluimos el bachillerato— constituye una parte importante del programa de la asignatura conocida como Lengua Castellana y Literatura la lectura obligatoria de ciertos libros considerados centrales en la historia de la literatura española. La familia de Pascual Duarte es uno de los libros que pueden presumir de tal reconocimiento para el curso de segundo de bachillerato, y, como no sólo te hacen leértelo sino que después has de demostrar por escrito que lo has leído, y a estas alturas aún más: que además lo has entendido, pienso aprovechar lo aprovechable de entre lo que escriba a continuación para colarlo en el examen si, tal como se nos ha advertido, incluye este una pregunta de comentario crítico o similar.)

La familia de Pascual DuarteMuchos años antes de que Cela se dejara dominar por el experimentalismo que caracterizó su obra durante los años setenta y ochenta y del cual unas veces salió mejor parado que otras, el escritor coruñés alcanzó la fama con una novela de signo diametralmente opuesto: La familia de Pascual Duarte es un violento ejercicio de crudeza en el que Cela parece explorar hasta dónde se puede llegar describiendo barbaridades, cuánto cinismo serán capaces de soportar las tripas del lector; y para exponer al desnudo su pesimista visión del mundo el autor no puede sino hacer uso de una narración lineal apoyada en un reducido puñado de personajes y en no más de tres o cuatro localizaciones distintas que hacen sumamente sencilla la lectura.

Aun así, estamos hablando de un estilo visto desde arriba; hablamos de cómo trata Cela la acción en general, pero si descendemos hasta analizar la historia oración por oración no encontraremos diferencia alguna entre esta primera novela y cualquier otra de su etapa de experimentación: el estilo, la expresión de Cela se mantuvo constante a lo largo de toda su carrera, y encontramos en La familia de Pascual Duarte tanto como en cualquier obra que escribiera Cela en los ochenta la afición a retorcer las palabras, a homenajear satíricamente el lenguaje formal (casi burocrático, podríamos decir) y al mismo tiempo imitar descontextualizadamente las formas de los autores clásicos españoles. Es cierto: Cela, mientras estuvo vivo, ornamentó su expresión hasta convertirla en una autoparodia (suponemos que pretendida) y hablando resultó rimbombante hasta provocar la carcajada.

Claro que no es La familia de Pascual Duarte un libro para reírse precisamente: ya hemos mencionado la dureza de los sucesos contados en él, y contados además por un protagonista a primera vista amoral; un asesino en definitiva. Sin embargo, toda la novela parece destinada a convencernos de que el culpable es el entorno: Pascual Duarte es malo porque, habiéndose criado como se ha criado y rodeado de quienes se rodea, no cabría esperar otra cosa; e, incluso, Cela nos muestra constantemente al protagonista, en sus reflexiones, como un ser sensible obligado a cometer atrocidades, en el fondo contra su voluntad. Se estropea esta visión del personaje cuando salimos de su cabeza y asistimos a los diálogos que sostiene con otros pueblerinos, diálogos tan tontos, tan absurdos, que hacen gracia más que dar pena.

La familia de Pascual Duarte, en conclusión, es un libro excesivo, una completa deformación de la realidad, pero consigue con ello retratar la miseria de una forma tan humana como pocas veces se ha podido ver en la literatura española. Décima recomendación del año, y esto ya no entra en el examen.

I’ve just seen a face, de los Beatles

Los Beatles, partícipes del delirio folk:

Disfrútenla.

De Oñate a La Granja

De Oñate a La GranjaDe Oñate a La Granja es uno de esos episodios nacionales más narrativos que descriptivos, en los que más que retratar el país pasan cosas; hay acción. Como tal, esta entrega supone un acelerón; en cualquier caso, mantiene como mínimo el ritmo conseguido en los dos primeros números de la tercera serie, ya reseñados por estos lares. A partir de aquí no tengo las ediciones de bolsillo de Alianza: el resto de la tercera serie lo tengo en un par de tochos en facsímil inmanejables e imposibles de llevar en el autobús, así que deséenme suerte en mi empresa. Cojones, ni llenando las oraciones de complementos consigo llenar de texto todo el espacio a la izquierda de la imagen…

Mensaje conciliador

Mañana por la mañana estaré yéndome a Murcia a resolver unos asuntillos y para no volver hasta el domingo, pero he dejado entradas programadas para todo lo que queda de mes. Así que no tienen por que preocuparse, amigos. Buenos días.

El gran cambio en la física: Faraday

El gran cambio en la física: FaradayIntento leerme todos los libros que nos recomiendan los profesores, aunque sea de pasada; concretamente el de Física nos dijo que nos pilláramos una biografía de Faraday si teníamos la oportunidad y eso hice y esta es. La biografía está bien escrita y me ha parecido suficientemente completa; la vida y trabajos de Faraday, por su parte, son interesantes y hacen que el libro lo sea. Esta biografía en concreto está bien, pero mi recomendación va a ser más general: que se informen un poco, de tener ocasión, sobre este señor.

Charlie Bowers

No he encontrado apenas información sobre este tipo en la red; el caso es que era un cómico del cine mudo cuyos mediometrajes denotan, además de cierta pasión por el absurdo, una gran imaginación y originalidad en lo que a la técnica cinematográfica se refiere. Es hoy en día —bueno, hoy en día y casi desde el principio— un gran olvidado, pero no dejen de ver algo suyo si lo encuentran.

Mendizábal

MendizábalLa famosa desamortización llevada a cabo por el personaje que da título a esta entrega de los Episodios nacionales es el tema en torno al cual gira la trama de esta novela; me gusta cómo está tratada la historia y el punto de vista desde el que Galdós trabaja, así que por lo pronto mantiene el ritmo la tercera serie. Veremos cómo progresa la cuestión; de momento, Galdós va aprobando sin mayores complicaciones.

Mitomanía

Y ahora reflexionemos sobre la siguiente frase: “Aplástate aquí, que estoy muy a gusto.” Si estás muy a gusto… ¿por qué te vas? Si el Fary hubiese sido Jesucristo, esa frase ya hubiese sido analizada en mil tratados teológicos. Lamentablemente, el Fary no fue Jesucristo, lo cual no hace sino subrayar el patetismo de todos los que profesan el cristianismo.

(Vicisitud y sordidez.)

Seis piezas fáciles

Seis piezas fácilesAmo a Feynman por encima de todas las cosas: de las que son en tanto que son y de las que no son en tanto que… ¿cómo vas a amar algo que no es? He leído ya varias veces, en distintos sitios, que más que sus fundamentales aportaciones como físico lo que realmente da valor a Feynman es su valía como maestro; ha sido llamado el mejor maestro de todos los tiempos y cosas por el estilo. Como no conozco a todos los profesores que han existido no puedo confirmar ni desmentir esta afirmación, pero hay algunas imágenes, algunas formas de explicar determinados conceptos, que emocionan; uno no puede más que pensar: “¡Oh, joder! ¡Ha dado con la tecla!” Es imposible no darse cuenta de que a Feynman, realmente, le encantaba explicar, y diría que le satisfacía enormemente ver que algo se entendía.

Pero me estoy desviando del tema: Seis piezas fáciles consiste, como su propio nombre en parte indica, en los seis capítulos más elementales de las Lecciones de física del susodicho, colección de tochos que, por cierto, tendré que ir pensando en pillarme en breves (¿se dan cuenta de que me quedan siete meses escasos para empezar la carrera?); y, aunque a veces Feynman se mete en berenjenales como el de la biología (en la tercera lección), también hay cosas como el primer capítulo, que me pareció soberbio y que merece pasar a la historia.

Como libro de divulgación no creo que Seis piezas fáciles se exceda en lo que a tecnicismos se refiere; es por ello que se ha ganado, y muy merecidamente, quedar ante los espectadores como novena recomendación del año.

La concentración recuperada

Puede que les interese saber cómo va el tema de mi concentración, y si no les interesa me da igual porque se lo voy a contar de todas formas. Resumiendo: ha habido progresos. Me noto más inteligente, más activo, más capaz, y todo con apagar al ordenador e ir a la piscina, entre semana, todos los días que puedo. Vale.