
Una novela estupenda por varias razones. La primera es que está magníficamente documentada, y como mucho chirría a veces el que Guillermo de Baskerville se pase de listo (concretamente, cuando defiende a los árabes diciendo que en lugar de herejes son una cultura diferente… bueno, es que no es creíble; pero eso es todo); por lo demás es asombroso lo bien que encaja todo, la coherencia.
La segunda es que, coño, es apasionante: hacía meses que no esperaba con tanta ansia terminar un libro para conocer su final y resolver el misterio. Pero esto tiene más mérito si recordamos que se trata de una novela ambientada en la Edad Media, época para mí desde siempre insufrible; este libro, señores, hace que te apasiones por el periodo más coñazo de la historia de la humanidad. Tarea sobrehumana.
A menudo se lee que El nombre de la rosa es un libro difícil, pero no entiendo por qué dicen esto. No es que sea exactamente ligero, pero tampoco es complicado de leer si uno no se impacienta durante las reflexiones teológicas. En fin: que, si es que acaso no se lo han leído todavía, queda recomendado.


Gran libro, pero a mí el que más me marcó fue El péndulo de Foucault, también de Umberto Eco; no sé si te lo has leido. Para mí resultó un antes y un después; aunque a todos aquellos a los que se lo recomendé no les acabó de gustar por ser un poco denso, a mí me encantó… Tal vez me encontraba en el momento y lugar adecuados…
Me lo apunto. ¡Gracias!