Bueno, salgo por unos instantes de mis últimos coletazos de asueto para dirigirme a ustedes, lectores. Sólo era para decirles que vuelvo el uno de septiembre, acontecimiento para el cual comenzaré a prepararme en estos días. En esta ocasión, si quieren que les informe acerca de algún aspecto de mi verano, va a ser la novela el tema elegido: pero qué se han creído; ni ustedes ni yo nos lo tomamos muy en serio cuando dije de escribir el grueso de la susodicha en estos meses y, efectivamente, no he adelantado apenas nada. Sí es cierto que está empezada, pero poco más.
El caso es que me contento con haber empezado una novela a los dieciséis años, es decir, una novela que vaya a terminar posteriormente (de esto sí tengo esperanza); porque lo he pensado bien y escribirla ahora de cabo a rabo no sería una maniobra muy inteligente por mi parte, ya que, como más o menos dijo Cortázar, ¿qué prisa tienes si a esa edad no vas a escribir nada decente?
Total, que nos vemos dentro de quince días con material fresco.

