Lectura obligada, para clase, pero a mí Cervantes siempre me ha parecido un tío simpático. De modo que iba bien condicionado para esto; y, si bien al principio cuesta, luego uno le pilla el truco y es un placer leer algo tan bien escrito y con tanto salero. Vamos, que sale uno ganando de obligaciones como ésta.
Que obliguen a leer es un arma de doble filo porque o te engancha a este buen vicio o te repele porque las obligaciones asquean.