Tras el fracaso anterior, la profesora de Inglés consideró adecuado mandarme un libro de verdad. Éste ha sido Breakfast at Tiffany’s, de Truman Capote, que es cortito y bueno. Tiene un vocabulario bastante literario que hace enriquecedora su lectura si a lo que se va es a perfeccionar el idioma; y, aunque no pasa mucho en él, el personaje de Holly Golighty merece que se le dediquen estas páginas.

