Monthly Archive for abril, 2008

Más de lo mismo

Si entran ustedes en estos días a la página web de Extremoduro podrán ustedes escuchar una canción que la banda nos proporciona como adelanto de su nuevo disco. Mi opinión sobre la misma, tras apenas un par de escuchas, es que es un buen comienzo, pero que ocho minutos podrían haber sido empleados en parir la canción definitiva de Extremoduro y ésta no lo es.

Una desventaja que tienen las bandas con buenas letras y personalidad lírica es que al cabo del tiempo las imágenes acaban repitiéndose, y esto es lo que más me chirría aquí; en general el tema, siendo bueno, es más de lo mismo. Pero es bueno, eh.

La vuelta al día en ochenta mundos

(Cuenta como dos libros porque son dos tomos, pero sobre todo porque así me lo parece.) Un salteado de cosas, sobre todo ensayos y sobre todo ensayos sobre la creación literaria, pero tampoco se fíen porque hay de todo. Una ida de pinza considerable y bien propia de Cortázar que se devora en poco y deja un regusto divertido y travieso, aunque supongo que hay que tener ya un poco de idea de este tipo para que tal enajenación mental no nos tire para atrás.

Por quién doblan las campanas

Gruesa novela de Hemingway, que mantiene el tono solemne de El viejo y el mar pero que se libra de la monotonía que domina dicho libro. A veces tal solemnidad resulta excesiva, y todo es tan serio que puede no resultar creíble, pero es un gran libro: intenso, emotivo, bien medido y muy bien escrito. De ésos que se recuerdan…

El absoluto descojone

Para escribir una novela hace falta pretensión; sólo un genio puede poner las palabras tal como le salen, sin ningún convencimiento, sólo por divertirse, y dar lugar a una obra maestra. Ésta es la sensación que me da Pulp, de Bukowski.

Una novela que parece escrita del tirón, como escupida, y la liberación de Bukowski de su grave esquema previo (esto es, Henry Chinaski muriéndose de asco) para simplemente parir un poco de ficción ligera. Una metralla de diálogos ingeniosos, contestaciones disparadas una tras otra y un argumento delirante: eso es Pulp. Un absoluto descojone, y la madurez del autor por conseguir despreocuparse un poco.

También es cierto que Nick Belane no se distancia mucho de Chinaski en cuestión de resacas y afición al hipódromo, y a veces da la sensación de que es Chinaski metido a detective; pero no importa. Nada la hará menos divertida. Léanla mucho.

Agraciado

Tandro me ha concedido un premio, el cual yo humildemente recibo, subiendo al escenario torpemente y confuso, abochornado por el calor del público y todo eso. No soy digno. En fin, el resumen de todo lo que quiero decir en este post es: gracias.

El niño gilipollas que quería volar

El año pasado no quedaban, pero éste sí y ya soy poseedor de una copia de El niño gilipollas que quería volar. Cómic enormemente chorra, que comienza de forma cortante, pero una vez que se ha acumulado un número suficiente de enormes tonterías la carcajada es inevitable. Poco más que comentar al respecto.

¿Quién vigila a los vigilantes?

No soy mucho de leer cómics, pero tan buenas cosas había escuchado acerca de Watchmen que se me ocurrió comprarme la mastodóntica edición y dar cuenta de ella. Me encantan los cómics en ese sentido: las ediciones que he podido catar han sido casi siempre magníficas, pues frente a los libros convencionales se tiene un cierto sentido visual que permite presentaciones increíbles; y amo mi edición de Watchmen.

Bueno, el cómic es la hostia. De verdad; es brutalmente bueno, es una asombrosa obra de ingenio, y ni siquiera les diré de qué va porque eso no importa: la simple forma de contar las cosas, de darle la vuelta a todo y jugar con cada viñeta, de alterar el tiempo y el espacio y entrelazar historias, merece la pena. Aparte de esto, claro, la historia es muy interesante. Deberían leer Watchmen antes de palmarla.

Otro (escasísimo) pájaro azul

¿Folleto? ¿Libro? Esta tarde me he leído una brevísima (ridícula, en verdad) antología de la obra en prosa de Francisco Ayala titulada Otro pájaro azul, editada por la Fundación Francisco Ayala y repartida hoy en clase. La verdad es que es tan escasa que apenas llega uno a hacerse idea del estilo de Ayala, pero lo poco que he podido catar es bastante tierno, digamos que encantador. Habrá que leer más.

Chico de los recados

Bueno, eso es lo que significa “factótum”, ¿no? Factótum es como se llama la novela de Bukowski que me he leído ahora. Más de lo mismo, y yo que me alegro: tanto sexo y alcohol como siempre, pero esta vez la historia se centra en el trabajo, y en los distintos oficios que va desempeñando el señor Henry Chinaski cada semana durante un inestable período de su vida. Cachondeo y cinismo, tal como nos tiene acostumbrados Bukowski; prefiero Mujeres, pero no se puede tener todo.

¿Está usted de coña, Señor Feynman?

Hay una serie de personas a las que admiro; podría decirse que son, con esa palabra que suele usarse, mis héroes. Una de esas personas es Richard P. Feynman.

Tengo héroes por identificación, pero hay otros que lo son por pura admiración; me maravilla que hayan existido seres tan increíbles, brillantes, libres, y un claro ejemplo de este tipo de héroe es Feynman. Un señor (un físico) que estaba como una puta cabra y que hacía siempre lo que quería; un niño genial durante toda su vida.

¿Está usted de broma, Sr. Feynman? es una autobiografía, o un anecdotario, en el que simplemente nos cuenta episodios de su vida (desde luego fuera de lo común) y de su incansable labor científica, siempre divertidísimos; la lectura es un descojone continuo, y una maravilla por las razones expuestas arriba.

Feynman quizá no sea uno de mis héroes por identificación porque era sumamente inocente; esto es algo que se perfila en cada página. Pero eso sólo hace más mítica su figura, de modo que puedo recomendarles el libro.