El título en inglés de El espejismo de Dios, que es The God Delusion, resulta mucho más contundente que su versión traducida, pero qué le vamos a hacer. En esta obra de Richard Dawkins, un señor devastadoramente inteligente, el autor expone una serie de ideas acerca de la religión (por qué existe, por qué se sustenta sobre bases incorrectas, por qué resulta perjudicial) con toda la autoridad de que pueden proveerle sus conocimientos como biólogo evolucionista y destacado científico en general (porque, claro, también se tocan temas de física o química).
He de decir, de momento, que la traducción no es que sea muy buena, y que se nota que la traductriz es ajena al léxico científico; por ejemplo, al hablar de Popper nos encontramos con teorías falsificadas en lugar de falsadas. A pesar de esto, la mayor parte del libro puede seguirse sin problemas. Otra cosa que veo es que Dawkins posee un pensamiento terriblemente determinista que a veces provoca un poco de repulsión, y que supongo que desarrolla más en otras obras como El gen egoísta, que pienso leer. Claro, éste es un inconveniente que atañe al lector.
El autor se va un poco por las ramas a veces, pero esto, aparte de ser prácticamente inevitable, no hace peor el libro, porque todos los temas tratados son interesantes. Puede que se predique un poco a conversos, pero en cualquier caso se aprende muchísimo con él, y contiene enormes cantidades de datos fundamentales o curiosos.
Todo inconveniente que yo acabe de mencionar no quita que, como dice Bakunin, éste sea un libro que tendría que ponerse como obligatorio en las escuelas.
Pues qué quieres que te diga. Me parece tan mal que en el colegio se den clases de religión como clases de ateísmo, así que no me parece que deba ser un libro para el colegío.
Por cierto que no sabía que lo habían traducido; veré si soy capaz de conseguirlo por algún lado.
Vale, es más bien que todo el mundo debería leerlo; lo que pasa es que tenía en mente lo que dijo el Camarada, y lo expresé así
Pues ahora léete El azar y la necesidad, de Monod, que con ése sí que lo flipa uno. Ver a todo un premio Nobel de Biología dando caña es gozosísimo.