Por fin, un coñazo soberano

El guardián entre el centeno es un coñazo seudoprofundo que te acabarás leyendo igual por curiosidad (y porque no tiene mil páginas).

(Maiko, sabia.)

Pues eso es: he caído en sus redes, y me lo leí el otro día. Ni mi afán por llevar la contraria sumado al hecho de que todo lo que me habían dicho sobre él era negativo pudieron contra el hecho de que, efectivamente, es un coñazo.

El personaje de Holden Caulfield la verdad es que podría resultar hasta un tipo inteligente, ingenioso y encantador visto desde fuera, pero como asistimos a la obra desde el interior de su cabeza no podemos ignorar el hecho de que es un completo imbécil. Joder, qué tío más insoportable. No por lo que decía Vengoroso:

Yo no podía evitar la sensación constante de “pero qué c@#~!”@ me estás contando, so capullo, ¡si eres un puñetero niñato de papá! ¡Búscate la vida por ti mismo y luego me vienes con crisis existencialistas!”.

No es eso; creo que todos tenemos derecho a sentirnos mal: sin ir más lejos yo vivo como un señor y me paso el día llorando por los rincones. No hay en este mundo nada tan jodido como carecer del derecho a sentirse desgraciado.

Pero vamos, es que la forma que tiene el señorito éste de contar su historia es llorica e infantil a más no poder, y te hace odiar su crisis de las narices. Claro que es infantil porque es un crío, lo que me hace preguntarme si alguien metido en mi cabeza sacaría las mismas conclusiones que he sacado yo de esta lectura.

Además, la historia no lleva a ningún sitio. Tras dos días viendo como el chavalín éste queda con conocidos y va de bar en bar acometiendo patéticos intentos de borrachera, la historia se acaba y uno se pregunta qué puede sacarse en claro de todo esto. No pasa nada interesante en toda la novela. Podría finalizar cien páginas antes o tener cincuenta más, que daría lo mismo.

Por fin un libro malo, joder, que aporte variedad en mi lista. Aunque la existencia de un libro tan evidentemente malo deja más claro en qué radica la calidad de una obra, y da esperanza, pues tras leerlo tuve más claro que es bastante fácil escribir bien.

8 Respuestas a “Por fin, un coñazo soberano”


  1. Icono Gravatar 1 Pilix Forever 21 Mar, 2008, 09:15

    Mmmm… siento que no te guste. Es mi libro favorito. Lo leí con quince años y me marcó; a lo mejor es que tenía un cerebro de trapo o un corazón de gominola.

    ¿Te has preguntado por qué se titula así? A mí, el trozo en que llego a entenderlo me parece sublime. De hecho, lo leo casi cada año, para el verano: retomo aquellas sensaciones y otras nuevas, y me sigue gustando. A lo mejor es que sigo teniendo un cerebro de trapo o un ocrazón de gominola.

    Vuélvelo a leer un día y me cuentas.

  2. Icono Gravatar 2 Maribel 21 Mar, 2008, 11:40

    Al igual que la comentarista anterior, yo también disiento de lo que piensas de ese libro y de todo lo que te habían comentado de él. Pienso que Salinger logró sobradamente crear un personaje que se ríe de todo lo que él mismo representa. Y qué quieres que te diga, me encanta que el mayor contrapunto de Holden sea su hermanita Phoebe, más interesante como personaje que él mismo.

  3. Icono Gravatar 3 GonzalON 21 Mar, 2008, 11:55

    En mi caso, tras la lectura a los quince años me pareció que acababa de leerme una obra maestra y además esa rebeldía, o gilipollez del protagonista me hacía sentir en sintonía con él; ¿sería tan gilipollas?

    Sin embargo, mi segunda lectura con ya veintimuchos me dejo un regusto amargo: la obra maestra se habia convertido en una obra menor y el personaje rebelde se habia convertido en un niñato gilipollas.

    En definitiva, recomendado para adolescentes con una sola lectura :-)

  4. Icono Gravatar 4 vengoroso 21 Mar, 2008, 14:21

    Que no, tío, que esa crisis no es creíble. Que nadie le quita a nadie el derecho a sentirse desgraciado, pero que no me intentes vender una pataleta adolescente como drama existencial. Aparte de la historia, Salinger me resulta de una monotonía lingüistica insufrible.

    A lo mejor si me lo hubiese leído con quince años me habría gustado, pero me lo leí con veintiséis, después de Kerouac, Burroughs, Hemingway y, sobre todo, Bukowski. Todos hablan sobre personajes sin rumbo ni aspiraciones, pero estos por lo menos saben escribir.

    Como veo que estás en racha, te lo vuelvo a recomendar: léete La senda del perdedor y haces tú mismo la comparación.

  5. Icono Gravatar 5 Herenvardo 21 Mar, 2008, 14:44

    Vaya por Dios, no esperaba encontrar tanta oposición :P

    Pilix Forever: No niego que el libro contenga partes interesantes; la parte de los niños, el centeno y el precipicio podría haber resultado hermosa en otro contexto, pero las continuas patochadas de Holden me hacen predisponerme contra todo lo que diga. Lo cual es un problema, claro. Supongo que algún día tendré que volverlo a leer.

    Maribel: El personaje está bien construido. Ahora que lo pienso, no es mal libro, y si éste era el personaje que Salinger tenía en mente lo consiguió de pleno. Lo que no entiendo es por qué crear un personaje tan insoportable…

    Ah, eso se me había olvidado decirlo: el personaje de Phoebe sí que me encanta. Vaya, una cosa que me gusta, y no la pongo… En resumen, retiro el adjetivo “malo” y lo sustituyo por “inaguantable”; para mí, claro.

    GonzalON: Es posible. Me parece que yo estaba en ese plan hace un par de años; quizá si me lo hubiera leído entonces…

    Vengoroso: Vale, cierto. Tenía La senda del perdedor en mi lista de pendientes, y a ver cuándo cae.

    Muy buenas a todos.

  6. Icono Gravatar 6 Camarada Bakunin 23 Mar, 2008, 02:47

    Yo no digo nada… También me pareció infumable.

  7. Icono Gravatar 7 Maiko 23 Mar, 2008, 11:14

    Más sabe el diablo por viejo… ;)

    Hala, muesca hecha. Siga usted leyendo cosas mejores, que creo que está muy bien encaminado.

  8. Icono Gravatar 8 SuperSantiEgo 24 Mar, 2008, 07:02

    Yo también me lo leí pensando que iba a ser la pera, ya mayorcito, y me quedé con las cejas tan levantadas como Zapatero. Vamos, el existencialismo adolescente-beat me dejó bastante estupefacto, por no decir cabreao. Con cosas así termina entendiendo uno que haya emos y góticos.

    Eso sí: el tío se forró, y eso merece un respeto.

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