Hoy quería comentarles un par de canciones enormes que dan inicio a sendas caras del Nada, a la postre el último álbum de estudio de Los Enemigos.
- Me sobra carnaval se conduce a lo largo de los cinco minutos que dura sobre un riff demoledor, definitivo y mítico que encumbra a Los Enemigos a la categoría del rock clásico. Los cambios de ritmo y la pensada estructura nos iluminan con la visión de que una honesta banda de Malasaña podía elevarse al panteón de la música popular con este tema simplemente colosal.
- An-tonio es uno de los réquiems más emocionantes jamás escuchados. Cuando la letra habla del bar en el fondo del mar es tierna como pocas veces se ha oído; cuando clama contra el océano es amarga, furiosa y desgarrada, y, por encima de todo, pura poesía. La percusión y los coros contribuyen a la preciosa atmósfera que envuelve el tema.
Más canciones buenas, muy buenas, hay en el disco, como son Sangre, sudor y chicles de fresa (poderosa), No se lo cuentes (melódica) y Razas de Caín (excitante), pero esas dos podrían sin problema ser las mejores canciones que la banda pudo lanzar; y el que lo hicieran en su último disco sólo puede hacerlos más míticos.
A escucharlas voy.