Dentro de unas horas estará bastante cuerda para sentir una especie de ira religiosa basada en el vago recuerdo de haber sido seducida por un gordo y cruel samoano que le dio alcohol y LSD, la llevó a un hotel de Las Vegas y la penetró salvajemente por todos los orificios de su cuerpo con su palpitante miembro no circundado.
Monthly Archive for febrero, 2008
No es que escribiera yo mucho últimamente, pero al menos de jueves a domingo voy a tener excusa: me largo a Murcia, a aparentar ser normal por un rato. Nos vemos el lunes a la misma hora; ya será marzo y lo mismo hasta llevamos un ritmo que no merezca latigazos, o a lo mejor seguimos igual, pero bueno.
Ay, Señor: cómo odio este bipartidismo. La campaña electoral que estamos presenciando no interesa más que a los candidatos; por mi parte no interesa que gane el mejor, el más apto, que haya un proyecto de futuro, que avancemos y tal. Lo único que importa es que no gane las elecciones el PP, para por lo menos quedarnos como estamos y no ir a peor. No se votará al PSOE con la esperanza sincera de que vaya a ser la mejor opción, sino la menos mala. Odio este país, joder.
Hoy quería comentarles un par de canciones enormes que dan inicio a sendas caras del Nada, a la postre el último álbum de estudio de Los Enemigos.
- Me sobra carnaval se conduce a lo largo de los cinco minutos que dura sobre un riff demoledor, definitivo y mítico que encumbra a Los Enemigos a la categoría del rock clásico. Los cambios de ritmo y la pensada estructura nos iluminan con la visión de que una honesta banda de Malasaña podía elevarse al panteón de la música popular con este tema simplemente colosal.
- An-tonio es uno de los réquiems más emocionantes jamás escuchados. Cuando la letra habla del bar en el fondo del mar es tierna como pocas veces se ha oído; cuando clama contra el océano es amarga, furiosa y desgarrada, y, por encima de todo, pura poesía. La percusión y los coros contribuyen a la preciosa atmósfera que envuelve el tema.
Más canciones buenas, muy buenas, hay en el disco, como son Sangre, sudor y chicles de fresa (poderosa), No se lo cuentes (melódica) y Razas de Caín (excitante), pero esas dos podrían sin problema ser las mejores canciones que la banda pudo lanzar; y el que lo hicieran en su último disco sólo puede hacerlos más míticos.
Nos hallamos ante uno de mis chistes conceptuales favoritos de todos los tiempos; si se nos ocurre mirar en el libreto del De hoy no pasa la letra de Diez escala Drinker, asistiremos a esto:
Existen tres clases de alcoholes: los alcoholes primarios, de fórmula general R-CH2OH (siendo R cualquier hidrocarburo), los alcoholes secundarios R-CHOH-R’ y los alcoholes terciarios R-C(R’)(R”)OH.
Según sea primario, secundario o terciario el átomo de carbono al que está unido el grupo OH, hay muchos métodos de síntesis de alcoholes. Los principales son: hidrólisis de los ésteres y de los alquenos en medio ácido, reducción de aldehídos y cetonas, acción del agua sobre los haluros de alquilmagnesio y acción de los haluros de alquilo sobre el óxido de plata húmedo.
Sin embargo, si después ponemos el disco y escuchamos la canción no oiremos más que etílicos alaridos. ¿No es acaso magistral?
Éste es un anuncio que vi hace ya alguna que otra semana, pero es ahora cuando lo comento porque antes me vencía la pereza. ¿No sienten ustedes irrefrenables deseos de ofender al Señor a través de crímenes capitales al escuchar a la locutora del anuncio de los jueguecicos para móviles de las narices decir que no sé qué programa de ésos que ejercitan la chola desafía tus conocimientos?
Vamos, tanta historia con las pruebas de inteligencia y su validez y su neutralidad para que ahora se me atasque el almuerzo al oír esto mientras como.
Mi letargo no tiene una causa evidente: empezaron a pasar los días y llevo ya diez sin pasarme por estos lares, y se está tan cómodo que por qué reincorporarse. El blog supone una preocupación más, y cuando no se tiene interés en actualizarlo no ha de forzarse la situación. De modo que voy a seguir ausentándome.
¿Qué, muchos claveles?
Primero estúdiense estos dos artículos de la Wikipedia. Después difícilmente entenderán que les estoy remitiendo a mis hermosas mañanas de contados fines de semana de hace algunos años, pero les cuento que con un emulador y un mando uno recuerda perfectamente todo aquello. La experiencia es idéntica y lo mejor es que no he de recorrer trescientos kilómetros en coche y me ha salido a precio cero…
Bueno, bueno, bueno. La disfunción auditiva temporal y el olor en la chaqueta del viernes por la noche. Debería salir más; de todos modos, hoy ha caído concierto campestre de Lagartija Nick. Ha sido al aire libre, en el Paseo del Salón (cosa que a los visitantes del exterior de Granada os dará igual) y encima de un autobús, con un sistema de sonido montado para la ocasión.
Los teloneros (bueno, en principio estaban al mismo nivel), P.P.M., han sido apañados. El cantante no convence ─y le gusta mucho el wah-wah─ y al bajista apenas se le oye en los coros, pero el batería es bastante bueno y dan caña, además de que han versioneado God save the Queen y London’s burning.
Lagartija Nick han estado atronadores, y el sonido no era malo. El concierto se ha hecho corto (tanto, que si hemos perdido el último autobús de vuelta ha sido por poco), pero se han portado muy bien tratándose de un concierto para los transeúntes (no obstante, había una buena marea allí congregada). Son todos muy correctos.
A continuación el repertorio de la noche en orden alfabético, resaltando en negrita aquellos que considero los puntos cumbre de la velada:
- Anoche soñé demasiado
- Contar lo que no puedo contar
- El signo de los tiempos
- Esa extraña inercia (Anfetamina)
- Estratosfera
- Fahrenheit 451
- La curva de las cosas
- Lo imprevisto
- No lo puedes ver
- Nuevo Harlem
- Pasajeros en tránsito
- Resplandor
- Satélite
- Veinte versiones
Helo ahí: un repertorio muy reducido y muy centrado en El shock de Leia, pero muy convincente. El culmen definitivo ha estado compuesto por La curva de las cosas y Satélite (¡esperaba Nuevo Harlem!), creo poder decir; el público estaba entregadillo. Podéis comprobar que vuelvo a ser incapaz de acordarme del orden real de las canciones, así que he vuelto a optar por el alfabético.
Es de destacar que al final del concierto Eric ha lanzado al aire las baquetas, que han caído detrás del autobús; Velasco (mi acompañante de acción) se lo ha pensado muy, muy, muy poco y ha ido corriendo a por ellas, proceso en el cual se ha enfrentado a un encargado de seguridad al que ha conseguido despistar.
Ahora son suyas. Estaban hechas pedazos; ese hombre ha de ser muy bruto.

