La novedad es que han elevado el tiro y ahora arremeten nada menos que contra el latín, al que consideran un “lastre” y una lengua machista y esclavizadora. Abogan incluso por imponer una neolengua “no sexista” por las bravas (“si tenemos que destrozar el lenguaje para que tengamos espacios de igualdad se deberá hacer”) y, como no podía ser menos, exigen inspecciones y sanciones legales para quien no se avenga a utilizarla y se le ocurra usar, pongamos por caso, el género epiceno o citar a Séneca (“Iners malorum remedium ignorantia est”) (…).
Las negritas son mías, por variar un rato. Todo esto sería divertidísimo si se limitaran a graznar (las chorradas que dicen completan cualquier anecdotario), pero es que luego les hacen caso. No será después para tanto, pero de entrada esta gente es una mina para escribir sin tener que buscar la inspiración demasiado.
Cómo mola. Precisamente mañana iba a publicar una artícula sobre el latín, digo la lengua latina, así que de paso añadiré el enlace.
Leo la entrada y me acuerdo de la profesora de Filosofía… Nivel de ira aumentando…
SuperSantiEgo: Alegre por haber contribuido.
Naranjito: Precisamente en estos días he escrito un par de entradas sobre el tema sólo porque las clases de estos días de esa señora me hacen estar más susceptible en cuanto a esto…