Dependiendo del enfoque podemos meternos con el plan de estudios del Bachillerato por un lado o por otro. Hay quien dice que el Bachillerato debería tener como principal propósito aportar una base cultural, mientras que otros sostienen que ha de servir como preparación para la carrera que el alumno vaya a realizar después. Dado que todo ciudadano tendría que contar con una cultura básica y que el Bachillerato no es un ciclo de educación obligatoria, el primer propósito ha de reservarse, en mi opinión, para la Educación Secundaria, y el Bachillerato debería centrarse exclusivamente en el segundo propósito.
Esto significaría quitar la historia, la lengua, el inglés y la filosofía de un bachillerato de ciencias, lo que no es eliminarlas de los planes de estudios. Realmente, para tener una idea general de la historia basta con una ESO bien dada; pero para que todo esto funcionase habría que elevar a lo bestia el nivel de la Secundaria: un estudiante tendría que salir de ella habiendo estudiado filosofía y sabiendo qué son una integral y una derivada. A continuación unas cuantas consideraciones al respecto:
- La gramática está muy bien, pero se le concede más tiempo del debido. Unas clases de gramática bien dadas que demuestren que todo cuanto se explica es evidente deberían bastar, y el resto del curso debería invertirse en aprender a pensar, redactar y expresarse, y en situar la literatura en un contexto, relacionándola con las asignaturas de historia y filosofía. Cuando al empezar la literatura de este año la profesora hizo un cuadro de conjunto en la pizarra en el cual cada movimiento iba dando bandazos en zigzag entre el sentimiento y la razón, cosa que llevaba en mi cabeza eras pero que nadie me había dicho (con lo simple y esclarecedor que es), me enamoré de ella, y eso es frustrante y dice muy poco del nivel de la asignatura hasta el momento.
- Los idiomas se aprenden mejor cuando los infantes están tiernos y comestibles: el grueso del aprendizaje de inglés debería concentrarse en Primaria, que es donde tendría que aprender a hablarse con películas subtituladas a porrillo; de ella tendrían que salir los niños dominando el idioma. Luego, en la ESO se podría profundizar un poco, aportar teoría y lo que usted quiera, pero eso ya es secundario. Con el francés, si aún queremos seguir estudiándolo obligatoriamente, habría que empezar por subir el nivel de los libros pero una barbaridad, que yo acabo de dar por quinta vez los colores (quinta, contadas): cada año se repite el mismo temario. Y para esto se deja la hora libre, joder, que es una pérdida de tiempo.
- Hay que quitar la Ética de los cojones de cuarto y poner una Filosofía como el Señor manda en tercero y cuarto: es una asignatura angular, facilísima e inspiradora (que a mí me la enseñe quien me la enseña es otra historia) que falta, falta, falta. La Historia es de vergüenza: no di el siglo XX hasta cuarto de la ESO, y eso que solía estar en el temario, pero nunca se llegaba. Están educando a animales si nos sabemos el feudalismo al dedillo pero lo único que nos suena de Mussolini es de fuera de clase.
- Como dije antes, el nivel de mates tiene que subir; no hace falta que todo el mundo sepa hallar derivadas, pero el concepto no es difícil y éste y unos cuantos más —límites, por ejemplo— no deberían quedar reservados exclusivamente al Bachillerato o la carrera. Han de parecer incluso de este mundo. Con Física y Química lo mismo, aunque ahora mismo la situación no sea preocupante (lo es si comparamos el temario actual con el de hace unos años).
- Exijo el exterminio inmediato de todos los profesores de ofimática: Informática es casi siempre un suplicio. Sin embargo, con Dibujo Técnico y Biología, al menos en Bachillerato, no tengo queja. No tengo claro qué destino ha de esperarles al dibujo artístico y la música en la ESO: si se da algo en condiciones, fantástico, pero en su situación actual de asignaturas maría resultan prescindibles. Y, por supuesto, Religión fuera.
Pueden soltar las fieras.

