Daily Archive for diciembre 26th, 2007

Luz y materia

Me estoy leyendo el primer libro de la serie Light and Matter, un recurso educativo que abarca un temario bastante amplio de física: movimiento, ondas, electromagnetismo, óptica y también cosas más modernas. El que tengo ahora en proceso habla de física newtoniana sin dar nada por sentado: las cosas más elementales que a mí nunca me han explicado son diseccionadas, todo tiene su historia, para todo el autor se enrolla como una persiana con buenos resultados, pues la lectura resulta amena, aunque a veces haya que concentrarse un tanto más en entenderla. De modo que recomendado si te interesa instruirte sobre el tema en cierta profundidad y tienes un nivel de inglés medio bueno (como sabrás tampoco hace falta mucho para leer sobre ciencia, por otra parte).

Pues a mí me gusta

Será porque nunca he sentido ninguna clase de ímpetu antinavideño, porque recibo siempre la Navidad de buen grado y con ilusión, por los regalos. Será porque a mí eso del cuñado pesado me la trae al pairo porque me resulta bastante ajeno, que es la cosa de no tener cuñados. El caso es que, por alguna razón, me veo impulsado a presentarles esta historia que he encontrado hoy:

El día de Nochebuena de 1914, cuando alemanes y británicos estaban en plena batalla de la Primera Guerra Mundial en el frente de Bélgica, los primeros comenzaron a decorar sus trincheras con adornos navideños y a cantar villancicos en alemán. Los británicos respondieron con villancicos en inglés, y en unas horas soldados de ambos bandos se estaban reuniendo en “tierra de nadie” para intercambiar regalos (whisky, cigarrillos) y llorar juntos recordando a sus víctimas.

Pues me ha parecido una historia bonita y sorprendente, caballeros.

Un marcapáginas

Joder, casi una semana sin escribir, sin felicitar y sin contar; pero es que es Navidad y la familia ocupa todo mi tiempo (claro), si bien a partir del presente día estoy un poco más libre porque empiezan las ausencias.

En Nochebuena cayeron perras a manta, así que no hay regalos de verdad que presentaros de momento; esperad al día seis y veréis, nenazas. Me despido hasta que vuelva a darme cuenta de que me prolongo demasiado en mi silencio.