Vencí: me han puesto un ocho en el trabajo del otro día; ahora todo cuanto me aleja del diez son razones que no atentan contra mi integridad moral. Por otra parte, el resto de asignaturas van bastante peor que de costumbre, y las Navidades vendrán acompañadas de unas notas que podrían contener algún suspenso, y desde luego muchos menos sobresalientes que los de otros años.
Al menos para el segundo trimestre ya sé por dónde me vienen y puedo estar un poco más centrado. Hipotéticamente podría incluso sacar unas notas de las de siempre a final de curso, pero claro, para eso habría que trabajar.

