Mira si eres fácil:
la modelo más feroz
del fiel espejo de la moda.
Mira cómo sonríes:
esa sonrisa falsa
como una flor de plástico…
Crees que no existe el tiempo:
sólo es un pretexto
que mueve tu reloj.Y llegan los loqueros.
Se llevan a mi amor.
El amor se ha terminado:
regreso al sexo
químicamente puro.Siempre viajas tan lejos
como los bueyes vivos
comen avena loca.
Llegas vía París
en un avión vacío,
indolente y melindrosa.
Vuelan a ti las moscas:
a un corazón raro
bajo un pecho de bronce.Y llegan los loqueros.
Se llevan a mi amor.
El amor se ha terminado:
regreso al sexo
químicamente puro.Tu mánager te lo advirtió:
“No le des tanto al whisky
que caminas como un pato.”
Aquel modisto lo descubrió:
“No falla el vestido:
lo que falla es la modelo.”
Así es como te mató
con un solo comentario
aquella mona vanidosa.Y llegan los loqueros.
Se llevan a mi amor.
El amor se ha terminado:
regreso al sexo
químicamente puro.Hablas con los maniquíes
de los escaparates,
mentalmente parapléjica.
Ya no hay citas de amor:
tu cuerpo ha quedado
sexualmente impracticable.
Ayer te llamaban princesa;
hoy, si es que alguien te llama,
sólo te llaman loca.Y llegan los loqueros.
Se llevan a mi amor.
El amor se ha terminado:
regreso al sexo
químicamente puro.(Ilegales, Regreso al sexo químicamente puro.)


¡Bravo, bravo, bravo! Pedazo de canción, amigo.
Aunque deberías coger el típex y corregir esta transcripción (que abunda por la red cosa mala).
Si pones la orejilla, estarás conmigo en que el tercer verso de la primera estrofa dice “del fiel espejo de la moda” (la coma que le precede al final de dos, obviamente, sobra). En el noveno de la segunda dice “bajo un pecho de bronce”, lo cual pega, además, mucho más con el corazón mencionado en el verso anterior. Y en cuarto de la cuarta dice “ya no hay citas de amor”, que tiene mucho más sentido.
Mis disculpas por el talibanismo lírico.
Corregido todo. Intenté modificar la letra que puede leerse por ahí fijándome en lo que yo escuchaba, pero algunas cosas se colaron. Lo del techo de bronce no tenía ningún sentido, pero lo pasé porque se trata de una canción. Claro que, por otra parte, es de Ilegales…
Esto del auge y caída se repite a lo largo de la discografía de Ilegales en, por ejemplo, Me gusta cómo hueles, canción que creo que no tiene que envidiar nada a ésta y que cuenta una historia idéntica.
Salud.