Hay un par de cosas que han salido estos días: KDE 3.5.8 y Kubuntu 7.10. El primero lo actualicé en el momento, pero el segundo me da más pereza, aunque antes de que saliera pedí un DVD de la nueva versión, para variar un poco (desde hace dos años pido el DVD de cada versión siempre que puedo). En KDE 3.5.8 no noto diferencias; cuando actualice Kubuntu les diré qué tal, o no les diré nada si durante la actualización ocurre algún fallo. Mientras tanto, nos vemos.
Monthly Archive for Octubre, 2007
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A Paula.
Porque buscas tu personalidad en ciertos sitios.
No voy a decirte que la busques en otros sitios,
sino que no lo intentes:
no existe.
Les voy a explicar cómo funciona el universo. El universo es un sistema que contiene incontables sistemas dentro de él; todos estos sistemas siguen un mismo proceso: aparecen, van adquiriendo mayor complejidad, decaen y, en determinado momento, revientan. El universo, como sistema que es, y por contenerlos a todos, funciona exactamente del mismo modo. Por tanto, estamos condenados al fracaso; pero, mientras tanto, ¡qué carajo!, podemos pasar un buen rato.
Tengamos también en cuenta que el tiempo es una magnitud propia del universo: sin universo, no hay tiempo. Todo está dentro del universo, hasta tal punto que una vez que haya reventado será como si nada hubiera existido; y puede deducirse que infinitos universos han surgido y reventado ya, pero no hay manera de comprobarlo. Tan poca forma hay de comprobarlo que quizá no haya habido ninguno antes que éste; porque no lo ha habido, y ha habido infinitos. La moraleja que podemos sacar de todo esto es que Heisenberg daña seriamente la cabeza, y que nada existe.
Conexiones estarán buscando entre Heisenberg y Paula. Bien, prosigamos.
Resulta que dentro de este universo que no existe hay muchos otros sistemas que funcionan del mismo modo: primero hacia arriba y luego hacia abajo, y al final nada. Los cristales se organizan, las hormigas se organizan; los planetas se organizan y ¿por qué? Porque algo tendrán que hacer y, si no lo hacen, no importa. El universo se mueve y, si no lo hiciera, la vida no tendería a hacerse más compleja y no aparecerían los observadores, que somos ustedes y yo y toda la gente. Sin observadores ¿podría decirse que existe el mundo? No, me parece. Por ello también es el universo tan volátil: porque en cuanto estalle la raza humana no podremos estar seguros de nada, porque no habrá nadie para estar seguro.
Ésta es, por cierto, la parte de la física que me atrae a mí; la cinemática, la dinámica y demás historias que explican más el funcionamiento interno del universo que su naturaleza me interesan menos. Continuamos. ¿Entienden ya a qué viene la dedicatoria? Del principio de que nada existe podemos deducir que la personalidad tampoco; y aquí es donde se juntan las paradojas existenciales con los bares.
Centrémonos en los observadores. ¿Para qué están ahí? Bueno, están ahí de casualidad; son otro sistema más, en este caso orgánico, que primero va en alza y luego degenera. La propiedad de que además son conscientes de cuanto les rodea no viene a nada: así han salido, y esperar que esto les convirtiera en algo más transcendente que una insignificante estructura basada en el carbono y condenada al fracaso sería una chorrada. Sin embargo, eso es lo que cree todo el mundo: las emociones, el karma, la justicia, el bien y el mal; todo eso es eterno. Lo dudo.
Puedes aspirar, como mucho, a entretenerte mientras esperas a morirte. El que diga que no, que hay que suicidarse en masa no ha pillado la lección: eso tampoco cambia nada, así que si te sientes desgraciado pégate un tiro, porque no va a importar en absoluto, y si sientes la alegría de vivir salta por los prados. ¿Ridículo eso de saltar alegremente por los prados teniendo en cuenta que estamos condenados a la nada, que el vacío es lo único infinito? La ridiculez es una pose. Las poses, como todo, no existen. Qué importa.
Entretenerse no es más que sentirse químicamente bien con algo; ejemplos: drogas duras, Tetris, relaciones humanas, sexo, sociedad, cultura. El chute de endorfinas puede venir de muchas maneras, y creer que la tuya es mejor que las otras es agarrarte a un clavo ardiendo, porque pronto no quedará nada. Un heroinómano es lo más puro y carnal que hay: las aspiraciones y los clavos ardientes no están por ninguna parte. Luego uno se contamina y se hace fotos con sus amigos que cuelga por todas partes, se interesa por el sexo tántrico o se piensa mejor que el resto del mundo por ser catedrático de algo, o por entender el funcionamiento del universo. Cosas perfectamente válidas, y el que no lo admita no lo entiende: da igual si te crees las cosas, porque tanto si lo haces como si no el resultado es el mismo. Cero.
Mi elección personal es entender las cosas y crear arte, porque mi menda lerenda es otro sistema que por azar se desarrolla así y considera la ciencia y la cultura las formas más efectivas de chutarse endorfinas para su cableado cerebral.
Ahora una cosa tan elemental que es de risa ponerla a estas alturas del rollo: quien se sienta orgulloso de ser normal o de no serlo, esto es, de cómo se entretiene, pues vive bastante engañado, lo que no deja de ser parte de ese conjunto de cosas que dan igual y que es todo. Los culturetas viven engañados, y los rojillos, y las adolescentes que se creen especiales por hacer lo que todo el mundo pero en mayores dosis (consumo de estupefacientes), y los expertos en cosas, y los ideólogos. Todos errados, y en su perfecto e inexistente derecho porque no se desperdicia mucho, en realidad nada, con su pensamiento desviado.
Mismamente yo tengo aspiraciones: formar un grupo, grabar buenas canciones, comprar cosas, escribir posts cruciales, entender la física y las matemáticas. Son ilusiones, porque ni el rock ni los números existen, pero estoy programado para creérmelas. Claro que yo, aunque no importe, pienso todo esto del nihilismo, lo que significa ir un poco de iluminado.
No puedes, pese a ello, pese a la consciencia, pese a todo, convertirte en un dios. Puedes sentirte como uno, puedes haber desentrañado todo en nada, pero no serás Dios sino una persona normal porque la gente normal es toda. Siempre te entretendrás con algo; y si no lo haces, si cometes el suicidio, ya hemos dicho que simplemente te descompondrás. La gente normal ve cine americano de acción, come hamburguesas, caviar y lechuga, bebe mosto, bebe whisky, entiende a Bergman, analiza sintácticamente oraciones, caza ciervos, contamina, salva bosques y cura a gente, baila y se enamora. Cuando los metas a todos en una caja serás Dios, pero tú también estarás metido en ella, y serás Dios pero dará igual porque Paula no existe.
He visto un caracol. Se deslizaba por el filo de una navaja; ése es mi sueño, más bien mi pesadilla: arrastrarme, deslizarme por todo el filo de una navaja de afeitar, y sobrevivir.
(Coronel Kurtz —Marlon Brando—, Apocalypse Now.)
Hoy ha tenido lugar, damas y caballeros, el primer ensayo de mi grupo (este “mi” es genitivo y no posesivo, han de tener en cuenta); y, contra todo pronóstico, ha resultado productivo. Se ha centrado el ensayo en el tema Brand new Cadillac, de Vince Taylor, pero en la versión grabada por The Clash para el London Calling.
Les recomiendo encarecidamente escuchar dicha versión del tema, pues por estar grabada en directo y sin que el grupo advirtiera que estaban siendo registrados transmite una energía inusitada. Pero el caso es que la hemos tocado porque es fácil, me gusta muchísimo y va clavada para dos guitarras y un bajo (el batería no ha podido venir hoy: la vida del estudiante presenta problemas). La tenemos prácticamente controlada. Nuestra formación es la siguiente:
- Antonivs Velasco: guitarra rítmica.
- Fornicio Pez: guitarra solista.
- Ventura R. Zarza: bajo.
Ahora tendríamos que juntarnos más a menudo para dejar del todo lista ésta y para meternos con otras. Sería menester establecer uno o dos días a la semana dedicados a esta tarea, porque si no luego no hay quien quede.
Por cierto, el micrófono del SingStar (Hedu adaptó la letra de la canción a las circunstancias —que son que nos hallamos en territorio hispanohablante—) funciona bien cuando se conecta al amplificador de la guitarra, pero si se conectan a él (con una especie de ladrón) tanto la guitarra como el micro la cosa acopla que te matas.
En próxima entregas grabaremos ese Cadillac recién estrenado para que ustedes lo escuchen. Mientras tanto, hoy he descubierto que es posible tocar canciones.
Información complementaria en este sitio.
No sé si está ya resuelto del todo, pero el caso es que si entran ustedes aquí sale mi blog. De modo que creo que puedo decirles que la nueva dirección de este sitio es
http://www.alfondoaladerecha.es
Un paso más para la dominación mundial.
Hemos pasado a la fase de buscar nombres que sí valen. ¡Esto es en serio! Aparte de las ingentes cantidades de chorradas que había en la anterior lista, aquí tienen los nuevos, que sí consideramos:
- Hacienda. Porque es breve y sonoro, acojona e impone, implica cierto afán de joder decididamente punk y permite innumerables juegos de palabras en los carteles publicitarios.
- Los Contribuyentes. Es el mío, y me parece el mejor, claro. Problema: lo entiende menos gente de la que pensaba, tiene narices. Pero me parece inteligente, fino y elegante; es que es mío, qué cojones.
- Bajo Consumo. No me gusta; me parece un nombre del montón, pero como lo han propuesto lo pongo.
De la lista de ayer siguen en pie Los Lacios y Pobrecitos Habladores, aunque este último sea fervientemente odiado por el resto de miembros. A cascarla.
El temario de informática de este año, en el instituto, es bastante bueno. Me parece interesante y constructivo, aleccionador, inspirador, todo eso. Pero el tema que acabamos de empezar me repatea: el entorno de Guadalinex.
Por mí aprenderse cómo funciona está muy bien, porque es lo que vamos a estar usando para trabajar en clase durante todo el curso; pero que haya que estudiárselo, que haya examen de eso, no lo entiendo. Aprenderse las distintas formas de seleccionar varios elementos en una carpeta en el Nautilus, cuando después de probarlas todas usaremos cotidianamente la que mejor se nos quede y la que más cómoda nos resulte, me parece algo extraño.
Lo bien que sepamos desenvolvernos en el entorno se comprobará en la práctica. Creo que basta con saber cómo funciona la lavadora: no hay que saber explicar cómo funciona. Y ahora estamos estudiando manuales de lavadoras para contestar bien las preguntas del examen.
Iba a reservarme esta valiente lista para mi entorno personal y eso, pero ciertos entes oscuros la han sacado al público. Así que me uno a la campaña para dar un nombre a nuestro grupo. La lista es ésta:
A por ellas: Olé, Adivina quién no viene a cenar esta noche, Anónimos, A trancas y barrancas, Caballos Salvajes, Carne de Gallina, Charlie y la Fábrica de Prostitutas, Cuarta Fila, Cuatro en un burro, Días de Radio, DuDi, DuDi y los Vengadores, El cielo puede esperar, El club del pepino, El Equipo B, El memo que mece la cuna, El primo, El primo de (no voy a poner los nombres de tooodas las que aquí salían, éste no cuenta), El último tanga en Madrid, From Lost to the River, Fumar Provoca Humo, Gazpachones, Guitar Bajo, Guitarrensolo, HOYGANS, Il Primo, Il Timo, Jarl, Jinetes de Atrás, La Lógica del Sexo, La sonrisa de Ana, La Sonrisa Vertical, Las Lolitas, Las Mirindas Asesinas, Las Palomas Iridiscentes, Las Palomas Túning, Los amigos de las niñas, Los Calimochos, Los Cobardes de la Pradera, Los Fistros Pecadores, Los Insaciables de Elliot Ness, Los Lacios, Los Lepidópteros, Los Luismas del Infierno, Los Saboríos Caracartón, Los servicios de Paz, Los Solfamidas, Manolo Picha Toro & Company, Mecagoenlaputamadre, Metal Messiahs, Million Dollar Luisma, Mini Size Me, Mothermonkey, Motherfuckers, Onofre, Pobrecitos Habladores, Putamadrequemeparió, Putones Verbeneros, Re-evolution, Relación Convencional, Saldo Básico, San Miguel (porque donde va triunfa), SCUMM, Showtime, ¡Sí, nena, sí!, Smonka, Snow, Tendero Soltero Blanco Busca, The Madre Fuckers, The Yippee-Ki-Yays, Tierras de Pirula, Todo lo que sube, Toma 69, Tres suspensos y un biberón, Tu madre se ha comido mi dedo, Vodka + Cerveza, Whampi Farfey.
Tan delirante mescolanza se la debemos a mi menda lerenda (como miembro del grupo me llamo Fornicio Pez; que lo sepan), el señor al que enlazo más arriba, nuestro bajista de acción y el señor Machacasaurio (búsquenlo en el laberinto de comentarios del blog enlazado), que es un potencial batería… cuando tengamos los cacharros; además de las aportaciones puntuales de Tilt y mi prima Ana María.
Pensamos más nombres el otro día, y se nos ocurrieron muchos y muy buenos, lo juro, pero fue el sábado por la noche y por alguna extraña razón nadie se acuerda de nada que pasara el sábado por la noche. Hay que joderse.
La mayoría de los nombres, como pueden comprobar, son fruto de un brainstorming ejecutado por cuatro adolescentes salidos aficionados a las películas de acción. No nos lo tengan en cuenta: hay muchos que simplemente no valen y están puestos ahí de cachondeo. Pobrecitos Habladores fue el nombre que tuve en mente desde que empecé a escribir pretender escribir canciones a principios del año pasado, y lo he escrito miles de veces en diversos papeles y siempre lo tengo reposando en alguna arista de mi cabeza. Claro que no sé si vale; porque a estas alturas estoy del todo contaminado por haber estado tanto tiempo garabateándolo por todas partes, y me encuentro totalmente desposeído de objetividad.
Ya se ha comentado bastante en el post de este tipo, pero aun así no se corten: despotriquen y alaben cuanto quieran, o aún más incluso. Y háganme llegar a una conclusión, si son tan amables.
No puedo aportar mucho respecto al post de ayer sobre mis auriculares nuevos: pese a mi melomanía no soy ni de coña un experto en sonido, y supongo que mi valoración sobre los cascos va a acabar reducida a que se oyen bien. Pero vamos a intentarlo.
Son cascos; esto es, no se introducen en la oreja, sino que la cubren. Sin embargo, no son para nada aparatosos, sino muy ligeros, de modo que puede uno llevarlos por el mundo sin ir dando el cante. Aunque los buscaba en negro, acabé llevándomelos en blanco, porque una vez que los encontré en un sitio tras pasar por siete no era cuestión de andarse con remilgos; y la verdad es que al final creo que están mejor así, del color del iPod. Chorradas.
La comodidad es uno de sus puntos fuertes, ya que se pliegan de manera sencilla (una vez que le pillas el truco, porque antes de eso puede llegar a ser desquiciante el proceso) y se guardan en un estuche muy práctico; haciéndolo así los cables no se convierten en ese endiablado rompecabezas que me han supuesto siempre.
Vale, pues ahora el sonido: suenan, evidentemente, infinitamente mejor que los auriculares que trae el iPod por defecto, y te permiten comprobar lo cutre (con todas sus letras) que es el montaje de I am the Walrus. De verdad, y desviándonos un poco del tema: esa canción es increíble cuando la escuchas con los altavoces, y en teoría es técnicamente impresionante (doy fe) pero de cerca se cae con todo el equipo. Como tantas otras de estos tíos: necesitamos una remasterización de todo el catálogo de los Beatles ya. Se acabó el paréntesis.
Vamos, que no me han sorprendido, pero eran lo que buscaba: quiero oír bien la música. Hay otra cosa, y es que parece que suenan bajo, o algo: puestos con el volumen a tope se oyen bien, pero no dan esa sensación de esto-está-demasiado-alto-me-voy-a-hacer-daño que tenía con los otros. Lo que es posible que sea bueno; será un feature.
No parece que aíslen realmente el sonido, pero aún no los he probado más que en mi habitación y sin apenas ruido; habrá que ver cómo van en el autobús o por Granada. Buena compra. Coño, no, si no he puesto un duro.
Oh, cabrones, y yo también tuve regalo. Inspirado por este post de Topopardo, me he comprado unos Sennheiser PX100, sólo que en blanco, porque no había en negro. Los auriculares que trae el iPod sólo son normales y los viejos cascos de mis padres están en bastante mal estado, así que para escuchar bien la música me he hecho con éstos; ya les contaré mis impresiones, que aún no he tenido tiempo apenas de probarlos. De momento les digo que el estuche es muy práctico y cómodo, que tienen buena pinta y que mal no suenan.

