Hay un par de cosas que han salido estos días: KDE 3.5.8 y Kubuntu 7.10. El primero lo actualicé en el momento, pero el segundo me da más pereza, aunque antes de que saliera pedí un DVD de la nueva versión, para variar un poco (desde hace dos años pido el DVD de cada versión siempre que puedo). En KDE 3.5.8 no noto diferencias; cuando actualice Kubuntu les diré qué tal, o no les diré nada si durante la actualización ocurre algún fallo. Mientras tanto, nos vemos.
Daily Archive for octubre 22nd, 2007
A Paula.
Porque buscas tu personalidad en ciertos sitios.
No voy a decirte que la busques en otros sitios,
sino que no lo intentes:
no existe.
Les voy a explicar cómo funciona el universo. El universo es un sistema que contiene incontables sistemas dentro de él; todos estos sistemas siguen un mismo proceso: aparecen, van adquiriendo mayor complejidad, decaen y, en determinado momento, revientan. El universo, como sistema que es, y por contenerlos a todos, funciona exactamente del mismo modo. Por tanto, estamos condenados al fracaso; pero, mientras tanto, ¡qué carajo!, podemos pasar un buen rato.
Tengamos también en cuenta que el tiempo es una magnitud propia del universo: sin universo, no hay tiempo. Todo está dentro del universo, hasta tal punto que una vez que haya reventado será como si nada hubiera existido; y puede deducirse que infinitos universos han surgido y reventado ya, pero no hay manera de comprobarlo. Tan poca forma hay de comprobarlo que quizá no haya habido ninguno antes que éste; porque no lo ha habido, y ha habido infinitos. La moraleja que podemos sacar de todo esto es que Heisenberg daña seriamente la cabeza, y que nada existe.
Conexiones estarán buscando entre Heisenberg y Paula. Bien, prosigamos.
Resulta que dentro de este universo que no existe hay muchos otros sistemas que funcionan del mismo modo: primero hacia arriba y luego hacia abajo, y al final nada. Los cristales se organizan, las hormigas se organizan; los planetas se organizan y ¿por qué? Porque algo tendrán que hacer y, si no lo hacen, no importa. El universo se mueve y, si no lo hiciera, la vida no tendería a hacerse más compleja y no aparecerían los observadores, que somos ustedes y yo y toda la gente. Sin observadores ¿podría decirse que existe el mundo? No, me parece. Por ello también es el universo tan volátil: porque en cuanto estalle la raza humana no podremos estar seguros de nada, porque no habrá nadie para estar seguro.
Ésta es, por cierto, la parte de la física que me atrae a mí; la cinemática, la dinámica y demás historias que explican más el funcionamiento interno del universo que su naturaleza me interesan menos. Continuamos. ¿Entienden ya a qué viene la dedicatoria? Del principio de que nada existe podemos deducir que la personalidad tampoco; y aquí es donde se juntan las paradojas existenciales con los bares.
Centrémonos en los observadores. ¿Para qué están ahí? Bueno, están ahí de casualidad; son otro sistema más, en este caso orgánico, que primero va en alza y luego degenera. La propiedad de que además son conscientes de cuanto les rodea no viene a nada: así han salido, y esperar que esto les convirtiera en algo más transcendente que una insignificante estructura basada en el carbono y condenada al fracaso sería una chorrada. Sin embargo, eso es lo que cree todo el mundo: las emociones, el karma, la justicia, el bien y el mal; todo eso es eterno. Lo dudo.
Puedes aspirar, como mucho, a entretenerte mientras esperas a morirte. El que diga que no, que hay que suicidarse en masa no ha pillado la lección: eso tampoco cambia nada, así que si te sientes desgraciado pégate un tiro, porque no va a importar en absoluto, y si sientes la alegría de vivir salta por los prados. ¿Ridículo eso de saltar alegremente por los prados teniendo en cuenta que estamos condenados a la nada, que el vacío es lo único infinito? La ridiculez es una pose. Las poses, como todo, no existen. Qué importa.
Entretenerse no es más que sentirse químicamente bien con algo; ejemplos: drogas duras, Tetris, relaciones humanas, sexo, sociedad, cultura. El chute de endorfinas puede venir de muchas maneras, y creer que la tuya es mejor que las otras es agarrarte a un clavo ardiendo, porque pronto no quedará nada. Un heroinómano es lo más puro y carnal que hay: las aspiraciones y los clavos ardientes no están por ninguna parte. Luego uno se contamina y se hace fotos con sus amigos que cuelga por todas partes, se interesa por el sexo tántrico o se piensa mejor que el resto del mundo por ser catedrático de algo, o por entender el funcionamiento del universo. Cosas perfectamente válidas, y el que no lo admita no lo entiende: da igual si te crees las cosas, porque tanto si lo haces como si no el resultado es el mismo. Cero.
Mi elección personal es entender las cosas y crear arte, porque mi menda lerenda es otro sistema que por azar se desarrolla así y considera la ciencia y la cultura las formas más efectivas de chutarse endorfinas para su cableado cerebral.
Ahora una cosa tan elemental que es de risa ponerla a estas alturas del rollo: quien se sienta orgulloso de ser normal o de no serlo, esto es, de cómo se entretiene, pues vive bastante engañado, lo que no deja de ser parte de ese conjunto de cosas que dan igual y que es todo. Los culturetas viven engañados, y los rojillos, y las adolescentes que se creen especiales por hacer lo que todo el mundo pero en mayores dosis (consumo de estupefacientes), y los expertos en cosas, y los ideólogos. Todos errados, y en su perfecto e inexistente derecho porque no se desperdicia mucho, en realidad nada, con su pensamiento desviado.
Mismamente yo tengo aspiraciones: formar un grupo, grabar buenas canciones, comprar cosas, escribir posts cruciales, entender la física y las matemáticas. Son ilusiones, porque ni el rock ni los números existen, pero estoy programado para creérmelas. Claro que yo, aunque no importe, pienso todo esto del nihilismo, lo que significa ir un poco de iluminado.
No puedes, pese a ello, pese a la consciencia, pese a todo, convertirte en un dios. Puedes sentirte como uno, puedes haber desentrañado todo en nada, pero no serás Dios sino una persona normal porque la gente normal es toda. Siempre te entretendrás con algo; y si no lo haces, si cometes el suicidio, ya hemos dicho que simplemente te descompondrás. La gente normal ve cine americano de acción, come hamburguesas, caviar y lechuga, bebe mosto, bebe whisky, entiende a Bergman, analiza sintácticamente oraciones, caza ciervos, contamina, salva bosques y cura a gente, baila y se enamora. Cuando los metas a todos en una caja serás Dios, pero tú también estarás metido en ella, y serás Dios pero dará igual porque Paula no existe.

