Porque cuando Hedu habla de drogas deja salir al nazi que lleva dentro, absténganse de leer esto las mentes perrofláuticas, o liberales en cuanto al tema, o… todo el mundo. También pueden leerlo si les va a ese rollo, pero disculpen mi osadía y no me exijan cuentas. Gracias.
Mira, si a mí me da igual que la gente se drogue. Las drogas son parte de este universo: normalmente plantas que te puedes encontrar en la naturaleza, que suben al cerebro y hacen saltar chispas. Como experiencia de “qué se siente”, pues mola, pues bueno, pues te lo permito, nena. No es que te lo permita, sino que si te metes algo una vez sola no me daré cabezazos contra la pared.
Pero a ti se te va la pinza mucho y estás obsesionada. Usar las drogas comúnmente, y que cuando quieras reírte bebas o te fumes un canuto y que cuando quieras tener sueños despierta le des un lengüetazo al papel secante y que cuando quieras ponerte a cien te metas una raya y que en vez de echar un polvo te chutes caballo me resulta poco tranquilizador. No, en serio. Reducirlo todo a ecuaciones químicas me parece triste: ponte un dispensador, una máquina de chocolatinas, y rotula cada botón con cómo quieres sentirte hoy: eso hará innecesaria a la gente y, sobre todo, a mí, que es lo que me toca los cojones, porque cuando me cuentas tus macabras aventuras no puedo más que pensar que ¿para qué narices quieres que te cuente un chiste si puedes fumarte un porro y reírte tú sola?
Ah, fantástico. Hemos llegado al centro del asunto: Hedu está celoso de los polvos mágicos, y es por eso que el mundo puede hacer lo que quiera pero tú no, nena. Todos menos tú. Mención aparte merece el hecho de que no dejes de recordarme tu afición, y que el único tema de conversación que tengas sea cuántas cervezas te bebiste anoche y dónde las vomitaste. Me parece triste.
De modo que la gente en general puede escoger ese camino de la simplificación hasta sencillas fórmulas químicas, pero entiende que me gustaría bastante sentirme acompañado en mi camino de la complejidad y las relaciones humanas, por eso de las almas gemelas y demás. Porque aparte de todo este asunto me gustas, qué cojones: molas un huevo para ser una chica, porque permíteme decirte que todas las demás son imbéciles, prácticamente. Tu existencia me aleja un poco más del suicidio por falta de sexo con seres iguales al menda, así que, por supuesto, me gustaría pensar que eres guay del todo.
¿Por qué estaría bien un mundo de gente en su burbuja recibiendo por un tubo enchufado a la boca una corriente continua de la fórmula de la felicidad? Claro que a veces me asalta otra pregunta que jode mucho: ¿y por qué no?
Película recomendada que va sobre exactamente lo mismo que este post, pero en la que ganan los malos: Trainspotting. ¿Quién necesita razones teniendo heroína?
Sí, quizá haga gracia al que se chuta… pero luego, tras poner la excusa de que beben (o se drogan) para olvidar problemas o evadirse de la mierda en la que están hundidos, terminan rememorando y acurrucandose en un rincón. Si no… se matan en accidente de tráfico.
Una pena de sociedad, que ya está inmersa en un abre la boca y traga: publicidad, famosos dandose guantazos, edulcorantes/conservantes/Omega 3/soja/sus muertos, adoctrinamiento y MUCHO quieto porque no puedes cambiar nada.
Me gusta la bilis que destila este post… Cada día escribes mejor.
Velasco: Tú lo que quieres decir se ventila en dos palabras: ¡tooodos maricones!
Camarada: Chum, chum. Moito obrigado.
El único remedio personal que yo veo es que cada uno se vaya por su lado sin hacer caso a (casi) nadie.
Yo paso de tele (en su mayor parte), paso de drogas (totalmente) y, sobre todo, paso de adoctrinamientos.
Lo único que me reconforta es la familia, los amigos y leer bastante, sobre todo estas cosas llamadas blogs, porque así puedo comparar y decidir.
Ah, pero pasar de la gente es difícil, al menos en mi caso: tengo el problema de empatizar demasiado, o algo. Por ejemplo, el caso concreto del propio post: no puedo evitar pretender que ella se venga por mi lado. Un desastre.
Nada, que me alegro de tenerte en la Senda del Bien
Magnífico post. Con esto de las drogas se presenta una paradoja interesante: si las tomas eres un machote y un valiente, pero en realidad lo que se oculta es una falta de autoestima gravísima. El mundo está loco.
Suerte, y para pasar de la gente sólo basta con ser borde, no es difícil (entiéndase de la gente de la que quieres pasar).
Pues yo es que no doy confianza hasta que tengo ya bastante… y aún así soy reacio, incluso a veces me dice mi novia que soy demasiado “seco” con la gente… y es que como no me den confianza malo.
Además, aunque hay gente que desde un principio te da buena confianza, si veo que hace algo que no está bien (léase estupefacientes o conducir como un puto mono) pues intento cortar por lo sano. Difícil, la verdad, pero no está la cosa como para andar con bromas.
No nos engañes, perro. En realidad tú ni quieres ofender a los pelocenicero o a los perroflautas (qué buena denominación que tenía en desuso, por cierto) ni hacernos sentir culpables de nuestra afición a los que nos drogamos sólo con drogas legales.
Tú lo que quieres es expresar tu desasosiego por no conseguir ser coherente en tus relaciones con las mujeres. Comparto tu sentir. ¿Cómo es posible que a pesar de verla venir sigas pendiente de ella? ¿Qué razón irracional te lleva a sentirte atraído por alguien que practica costumbres, actitudes y opiniones contrarias a lo que has asumido como forma propia de vivir?
Lo siento, no hay explicación lógica. Ninguna nos merecerá nunca y la que nos merezca seguro que no nos llama la atención tanto como las que no nos merecen. Es lo que tiene el ser únicos.
Pero, no desesperen, amighos. Sobre todo nunca pierdan la lucidez. Que el embeleso de las pérfidas féminas no nos haga perder la dignidad.
Y para acabar esta rabiosa disertación de frustraciones añadir que “no hay nada como el vino y la buena conversación”… Los bares son los templos del hombre moderno de toda clase y condición y un bar sin alcohol ni tabaco es una panadería-degustación.
DraXus: De acuerdo, pero el post va sobre las drogas como concepto; llevando el asunto a la práctica es evidente que los que se meten suelen ser los amos de la pista, pero yo hablo más teóricamente. Dejando aparte el contexto concreto, los amigos, la presión social, el cachondeo y el rock and roll, las drogas tienen unos efectos y yo decía que podían resultar atractivos, o podía resultar triste buscarlos ahí. Si alguna vez me paso al Lado Oscuro no creo que sea por parecer guay, porque a mí eso me la pela.
Sr. K: No entiendo la diferenciación entre drogas legales y drogas ilegales, de nuevo más allá de la práctica. Por las segundas te apalean, pero si me iniciara en el alcohol encontraría un poco incoherente no seguir: ¿por miedo a qué (aparte de la ley), si ya te metes algo?
Pero tienes razón del todo: lo primero fue plasmar unas cuantas ideas que tenía sobre esto, pero por encima de todo estaba el desasosiego personal que tengo con la jaca ésta. El amor no es sano, por Dios.
Y por último, sabed todos los comentaristas que me da igual si esnifáis pegamento, porque no me ponéis cachondo en absoluto.
DraXus, ¿por tomar drogas tienes falta de autoestima? ¿Puedes comprobar en cada discoteca de España gente que no se droga y tiene faltas de autoestima, sólo que se oculta bajo una capa de maquillaje y ropa de marca, o a lo mejor un coche caro? En general no enfrentarte a tus problemas es triste y evadirlos de esa manera, igual.
Y siempre, siempre hay que distinguir el tipo de consumidor… No es lo mismo un quinqui de polígono que…
Herenvardo, la verdad, que no te había comentando nunca, pero me va tu estilo. Por cierto, no digas que no te pondría esnifando en gayumbos… Venga, tonto, no podrías resistirte a esta dulce, dulce golosina.
Sr. Poppi Fresco, bienvenido. Lo he estado viendo durante mucho tiempo paseándose por Halón Disparado, así que me alegra tenerlo aquí.
Sólo chicas, gracias.