Tora, tora, tora

Huele a napalm; es un olor que se insinúa en el vestíbulo, que se acentúa por los pasillos y que al entrar por la puerta del aula se hace insoportable. Huele a holocausto nuclear, y pongo “nuclear” sencillamente porque suena catastrófico, no porque tenga nada que ver con el napalm, que efectivamente no pinta nada con las bombas de hidrógeno. En definitiva, hoy he empezado en el instituto.

A mí eso de que te exijan mucho para que luego salgas mejor preparado siempre me ha parecido un embuste y una patraña: llevo toda mi vida yendo al colegio y al instituto de mi pueblo, y me voy a Granada porque aquí no hay bachillerato. Siempre me han dicho mis conocidos que estudiaban en institutos granadinos lo poco que —ellos lo sabían— hacía yo y las estratosféricas notas que iban a sacar en Selectividad. A mí eso me suda un pie, ni más ni menos.

Claro, ahora estoy en un instituto en Granada y va uno acojonado porque piensa que va a poder darse por muerto; y, efectivamente, asusta bastante la cosa. Encima resulta que es uno de los centros menos bestias de la ciudad (dentro de los conocidos, creo), pero prefería bastante la familiaridad de mi antiguo instituto: éste es enorme y complejo y hay demasiada gente.

Por lo menos cuatro de mis compañeros estaban en mi clase del año pasado, y no se siente uno tan solo en medio de la inmensidad; mis amigos han caído mayormente conmigo. Éste es un centro informatizado de ésos (la verdad es que el concepto me la pela), lo que significa que hay un ordenador para cada dos alumnos, que se sientan juntos en una mesa (esto está bastante bien, a pesar de que podría haber más espacio para escribir a mano). Hay tres plantas y estoy al final de un pasillo de la tercera (tres plantas son muchas: el centro es demasiado grande, insisto).

En mi clase, primero D, hay técnicamente seis personas, que con algunos cambios de última hora se convierten en ocho; mantenernos así estaría cojonudo, pero desgraciadamente no nos han considerado suficientes y compartimos aula, tutora y las asignaturas comunes con el C, que es de humanidades. Así que estamos treinta y tantos en el aula y las que te rondaré, morena.

Los horarios son difíciles de entender y parecen obedecer más a la mecánica cuántica que a Newton: como electrones en todas partes al mismo tiempo, hay distintas clases a la misma hora; por lo visto el grupo se divide en dos entonces, pero ya veremos. Tampoco he pillado bien (nadie ha pillado bien) dónde es cada asignatura: mañana habrá que seguir a alguien. Tengo miedo pero si sobrevivo les informaré de mis progresos. Que les vaya bonito.

7 Respuestas a “Tora, tora, tora”


  1. Icono Gravatar 1 Velasco 24 Sep, 2007, 18:17

    Pues en la mía estamos catorce finalmente pero volvemos a ser primero A: esto es un desajuste de papeleo que la hostia. A mí también me parece excesivo mi nuevo centro.

  2. Icono Gravatar 2 Alfonso E. 24 Sep, 2007, 18:37

    ¿Pero tienes tías en clase o no?

  3. Icono Gravatar 3 Herenvardo 24 Sep, 2007, 18:42

    Velasco: Catorce es un número que mola.

    Alfonso: Jejeje, todos sabemos lo que nos interesa en realidad… Pues sí, hay suficientes y no están mal, pero paso de las adolescentes por norma general, así que tampoco me he fijado mucho ;)

  4. Icono Gravatar 4 Velasco 24 Sep, 2007, 19:58

    Joer, yo puedo decir: “Aaarrr, ninguna maciza en el grupo” xD

  5. Icono Gravatar 5 Herenvardo 24 Sep, 2007, 20:02

    ¡Joder!

  6. Icono Gravatar 6 DraXus 24 Sep, 2007, 20:26

    Uuuu, ten cuidao con salir del cascarón :P

    Suerte en tu nueva etapa estudiantil, aunque siga siendo la misma mierda con otro nombre xD

  7. Icono Gravatar 7 Herenvardo 24 Sep, 2007, 20:30

    Espero que, efectivamente, sea lo mismo; porque hasta ahora me ha ido bastante bien…

Añade un Comentario