El estado de las cosas

Título alternativo: “A toda hostia.”

Durante la madrugada de este sábado se pondrá a la venta Harry Potter and the Deathly Hallows, la última entrega de la serie Harry Potter, a la que ya saben que soy más que aficionado. Iré a Granada a comprármelo el viernes por la noche, aunque esta tarde planeo acercarme al Opencor a asegurarme de que el libro estará allí.

Entraba dentro de mis planes releerme las seis entregas con las que contaba la serie hasta ahora antes de que saliera el libro, para tener las ideas frescas y la conciencia furiosa por conocer el final de la historia. Mi idea era leérmelos tranquilamente, pero esto no ha sido posible: empecé la lectura el lunes pasado, y, si bien los dos primeros libros fueron leídos con calma, con el tercero ya tuve que apretar y a la mitad del cuarto tomé la determinación de tirar por la borda todas mis expectativas de calma, con lo que procedí a leer a toda hostia.

Me acabé este último ayer por la tarde. Después de cenar me leí las primeras doscientas cincuenta páginas del quinto libro, y antes de comer hoy me he metido entre pecho y espalda otras cien (y me he levantado a la una, que se sepa). En breves comenzaré a devorar otra tanda de doscientas páginas. Aún quedan, tras acabar las novecientas de esta entrega, las seiscientas de la siguiente, que me gustaría consumir mañana. Si me da tiempo a acabar el trabajo de hoy…

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