Retomamos la sección de críticas de discos con un álbum que descubrí hace unos días y que desde su descubrimiento no he hecho más que escuchar una y otra vez; se trata de Parklife, de Blur. En el filtrado que hice cuando estaba descubriendo ingentes cantidades de grupos hace unos años, Oasis entró como predilecto y Blur se quedó fuera; pero en estos días estoy descubriendo que eran grandes.
Antes de continuar con la reseña vamos a aclarar el asunto Blur versus Oasis: cada uno era bueno en lo suyo. Oasis eran autores de enormes melodías que más que trabajo duro requerían pura inspiración: un flechazo, un fogonazo repentino. Esta melodía de la que todo el mundo se acordaría con el tiempo era luego representada por el conjunto clásico del rock and roll: voz, guitarra, bajo, batería y unos coros bastante bien puestos. Ahí se acababa, y había grandísimas canciones.
Blur, por su parte, no tenía unas melodías del otro mundo; la mayoría eran bastante obvias, qué quieren que les diga. No tenían mucho trabajo detrás, y tampoco parecían inspiradas. Pero el envoltorio perdonaba todos los pecados cometidos en lo que podía ser la línea principal: Blur trascendía mucho más allá del pop-rock que hacía Oasis incorporando a su música elementos de otros géneros con asombrosa facilidad y adecuación, haciendo un uso exquisito de la electrónica y los efectos y, en general, arreglando de puta madre.
Ahí es donde Parklife mola. Parklife, por si no se acuerdan, era el disco que venía a comentar. Una fusión como quien no quiere la cosa del britpop con géneros tan dispares como la música disco, el hard rock, el punk y el jazz, acompañada por la presencia de frases recitadas en la canción que da título al álbum, arreglos orquestrales magníficos y el uso de instrumentos como un clave en Clover over Dover del que estoy enamorado.
Diría que Parklife es una suerte de London Calling del britpop: mola tanto que no es britpop, igual que el London Calling dejó de ser punk en el momento mismo en que comenzó su grabación. Mis favoritas son, aparte de la ya citada Clover over Dover, pongamos que Girls & Boys, End of a century y London loves. Todas las demás molan también mucho. Puede que de entrada sea un poco difícil de escuchar, pero este pedazo de disco lo recomiendo.

