Mi padre trabaja en Granada. Duerme en el pueblo y la única parte de él con la que entra en contacto a lo largo del día es mi casa. Dice que todo el mundo en el pueblo sabe que varios altos cargos del PP, que ha gobernado el municipio en los últimos cuatro años, están imputados en casos de prevaricación y cohecho.
Mi madre trabaja en el pueblo y ahí conoce a todo el mundo. Habla con la gente, que dice que va a votar a quien ha estado en los últimos tiempos en el poder “porque es quien le ha dado de comer”. Conocen al nuevo candidato de toda la vida y es buena gente. El PP parece ser el único que está haciendo campaña: fiestas para jóvenes y caramelos a la salida de los colegios. Mi madre no va a votar por los caramelos que le han dado a su niño, pero las madres de este reducido mundo, sí.
El resto de los partidos no se mueve. Papá flipa.


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