Daily Archive for abril 4th, 2007

No puedo evitarlo

Regalín: pasta para comprarme chucherías.

—Niño —me han dicho—, ve y te compras chucherías.

Pero no tenía ganas de comprarme mil doscientas moras de gominola, así que me he ido a las Granás y me he comprao esto de esta panda de capullos. Lo siento: no puedo evitarlo. Lo sé: son unos imbéciles que se creen guays por meterse de todo y son tope antisistema y mola mazo, tío, pero fundamos una discográfica para vender los discos de nuestros amiguetes a precio de oro y además pertenecemos al Lado Oscuro y somos unos cabronazos… pero, joder, que no puedo evitarlo: que sus letras son muy buenas y su música está a la altura.

Y conste que me odio y me autoflagelo a diario con el cable del amplificador por mi incoherencia.

Fe de erratas

¿Recuerdan mi crónica del concierto de Siniestro Total al que asistí este verano? No, claro que no. El caso es que reseñé un comentario de Julián:

Según decía, como todo el mundo sabe, un bajista (y señalaba a Óscar) en un restaurante italiano es un peligro, y este sujeto pidió una pizza que se llamaba nice; y, curiosamente, este nombre suena extrañamente parecido a Nietzsche. Conclusión: Dios ha muerto. La lógica es aplastante.

Hablando de celebraciones, hoy en un restaurante lo he comprobado por mí mismo: no es que el nombre se asemeje, sino que la pizza se llama exactamente igual que nuestro alemán favorito. La pizza Nietzsche, efectivamente, existe. Mis ganas de joder no han sido las suficientes como para superar a mi sensibilidad, y no me la he pedido porque era demasiado heavy (tabasco y mil infiernos más), pero dejo constancia aquí de su existencia.

El número de la bestia

(Parda, lujuriosa, violenta y confiada.)

Oh, no. Hoy he cumplido los catorce años.

En este día fugaz hace un año desde que escribí aquellas torpes palabras. Hagan la cuenta: hoy hago los quince. ¿Esperaban un llamado desesperado como aquél? Se han equivocado de sitio: no sólo no he dedicado otra semana como hace un año a recopilar frases iluminadas, sino que además no me ha dado la ventolera de la originalidad. Hoy, definitivamente, no es el día de otra buena entrada.

Por lo visto entonces la jugada me salió bien, y desde luego ése es el post por el que más felicitaciones he recibido, además de uno de los que me siento más orgulloso; pero volvamos a este año. Los quince son la edad: catorce son pocos pero dieciséis ya son bastantes. Con catorce eres un crío y a los dieciséis ya puedes trabajar; a los adolescentes no se les llama catorceañeros ni dieciseisañeros, sino quinceañeros.

En definitiva, la estulticia se ha hecho de esperar pero ya debe de estar desde hace tiempo al acecho, y no tardará mucho en dejarse ver. He recibido señales de su inminente aparición; me estoy haciendo joven…