Hedu está tranquilamente sentado en su silla, consumiendo material de dudosa moralidad y recostándose cada vez más sobre el respaldo de su asiento. En cierto momento se da cuenta de que no está mirando la pantalla, sino un poco más arriba.
Oooh, el techo.
Oooh, el suelo.
Ya no hay más silla. No, al menos, en el sentido tradicional de la palabra.

La mía hace unos ruidos muy raros y no me extrañaría nada de que fuese la siguiente en dejar de realizar su función. Pero bueno, ya tiene ocho años… qué más se le puede pedir
Uy, uy… Pobrecita ella… La mía también hace ruidos raros xD
La mía tendrá cinco o seis… o siete años. Llevaba tiempo haciendo ruidos raros y estaba echada para un lado (de eso tengo yo la culpa, que me siento como me siento, en parte porque hasta hace como un año tenía una pantalla que no era plana, así que tenía que tenerla en una esquina de la mesa, y no enfrente, de modo que me echaba… un momento, me echaba hacia la derecha, y la pantalla estaba a la derecha: no tiene sentido), y ya teníamos encargada una silla nueva, que llegó dos días después de la defunción de la vieja. Mola muuucho.
Dios mío. Me he emocionado al leer Hedu.
Yo estoy ahorrando para pillarme ésta, que descubrí gracias a mi amigo blogero Blogófago.
De todas formas, tal como la tienes en la foto casi te podías haber sentado en el respaldo y tener los apoyabrazos de orejeras cuan sillón del siglo XIX…
Tilt, ya estabas tardando en admirarte y comentar este homenaje a tus divagaciones de medianoche. Que lo escribí pensando en que dijeras algo, vamos
Sr. K, lo de la silla es una buena idea que me recuerda a cierto invento de Homer Simpson… ¿Lo patentarían los guionistas de la serie (Dios no quiera que nuestros héroes nos decepcionen siendo tan despiadados)?