Lo que son las cosas, a mis años aún no había jugado nunca al Mahjongg, y eso que está en mi ordenador desde tiempos inmemoriales. Su aparente complejidad echa para atrás, pero ahora estoy picado. Hay tres fases en su descubrimiento: “Qué difícil parece esto”, “Oye, pues no parece tan difícil” y “Vaya, tan fácil no es”. Yo, por el momento, he ganado una vez. Como poco el número de partidas ganadas se mantendrá igual. Voy a echar otra…
!!! Pero si es uno de los matarratos viciosos por excelencia…
Eso. Por más malo que seas pasas un rato entretenido y alimentas igual tu ego aunque no ganes…
Me tendré que poner a la idea de jugar…