Hace una hora y media ha habido un terremoto por estos lares.
¡Guau! ¡Un terremoto en Granada! ¡Qué sorpresa!
Ya, pero, si la memoria no me falla, es el primero que tengo el dudoso placer de sentir en mis propias carnes, gracias a esta saludable costumbre de acostarme a horas intempestivas*. Magnitud 4 en la escala de Richter; los apenas dos segundos de “¿Qué coño pasa aquí?” han sido bonitos. No se ha caído nada de ninguna estantería, sin embargo. Y sigo entero, claro.
*¿Alguna razón que explique por qué los terremotos parecen ocurrir siempre de noche?
Por el ruido que hubo, lo primero que me pareció fue que había habido una explosión. No me di cuenta de lo que era hasta que vi a mi padre irse directo para la calle al grito de “¡Un terremoto!”. Lo gracioso es que con eso se me pasó el susto.
En mi casa el único que estaba despierto a esas horas era yo, y tampoco se despertó nadie, así que… El resto de mi familia se ha enterado por las noticias.