Tengo la amarga sensación de que cada vez los anuncios televisivos son más estúpidos. Sí: ya no viene a mi mente la palabra “imbéciles” cuando veo a una actriz horrible, lo peor que te puedes echar a la cara, decir con el bocata a medio tragar y como quien no quiere la cosa que el club Zed tiene un montón de cosas chachilongui molongui lerendi melendi, porque ya me he acostumbrado.
Hoy ha sido al ver a Epi —¡el mismísimo Epi! ¡Uno de los iconos de mi infancia; su figura mancillada por estos miserables!— revolcarse de la risa mientras un locutor decía jovialmente a dónde enviar un mensaje para tenerlo riendo en tu móvil cuando te llamaran cuando he pensado: “Esto es para idiotas.” Ha sido espontáneo. ¿Qué perversión veremos mañana? ¿A qué personaje de la cultura popular sacarán de su casa para obligarlo a tirarse al suelo riendo como un idiota?
Tienes razón… te tratan como si fueras idiota. La culpa tambien es del que consume, aunque a veces ajeno a esta publicidad. Es como bajarse el sonitono del paleto diciendo tu nombre… Pero lo penoso es que hay mucho cutre que consume ese tipo de producto… Qué cutre…