Una cosa menos que hacer antes de morir: ya he escuchado algo de Los Feliz, el grupo formado por Miguel Costas después de salir de Siniestro Total. Apenas tres canciones, pero suficientes para saber más o menos de qué iban. Y yo, firme defensor de los Siniestro post-Costas, he de admitir que me han gustado y que han llegado incluso a pegárseme.
Las letras son estúpidas, pero divertidas. Claro que, después de escuchar esto, cualquier letra parece estúpida. La música suena muy potente; no es que sea sencilla como podría deducirse del modo en que los publicitan, porque tiene sus solos y demás historias. Además, le meten trompetas y órganos por doquier a base de sintetizador, y la producción hace que el conjunto suene genial. Suena…, feliz.
De modo que desde aquí declaro:
Me gustan los nuevos Sinestro y también Los Feliz.
(¡Blasfemia!)

