Daily Archive for noviembre 7th, 2006

Serendipia

Por cierto, los expertos llaman a las casualidades cuando éstas casi son imposibles serendipias. Quédense con ese término.

(Iker Jiménez, intelectual de renombre.)

Ciertamente me quedé con él a fin de aplicarlo en contextos que merecieran el uso de tal término más que tus gilipolleces, Iker. Hoy, sin ir más lejos, me he encontrado con una en la comodidad de mi propio sofá: House dice que su número de la suerte es el cuarenta y dos. Cuarenta y dos. Un número como cualquier otro, divisible por dos pero no por tres y también por tres (¡a la hoguera!). No tiene nada de especial; claro que, si estás leyendo este blog, es probable que sepas algo más sobre él. ¿Coincidencia? ¿Casualidad? ¿Serendipia? La respuesta, próximamente en sus pantallas.

La trampa

La noticia, en 20 Minutos; los signos de exclamación y de interrogación, el subrayado, la negrita, la cursiva y los WTF?! los he puesto yo:

Pese a que los weblogs se han considerado como la herramienta estrella de comunicación entre los jóvenes, ¡¡¿¿sólo??!! el 15% ha llegado a abrir uno y la mayoría de ellos lo han abandonado al poco tiempo.

¡No joda, señora marquesa! ¡Así que un 15% de esta juventud nuestra de hoy en día, ésa que va al botellón los sábados por la noche, escucha reggaeton y no guarda ningún respeto por sus mayores, se evade de la triste realidad unas cuantas veces a la semana escribiendo al llegar a casa pequeñas dosis de literatura o comentarios sobre las últimas novedades en cuanto a ordenadores…!

Oooh, creo que he descubierto la trampa. Aquí están de nuevo, volviendo boca arriba las estadísticas y ofuscando al personal: los MSN Spaces. Ya, ahora me cuadra más la cosa: un “Comentadme en mi Space”, la gente comenta y no hay más posts que el de “Bienvenidos a mi humilde morada”. Incluyendo tales manifestaciones artísticas todos los números cuadran. Ya me extrañaba a mí que la cifra estuviera por encima de cero…

Vivo con tu madre en un castillo

Vivo con tu madre en un castillo;
a veces lo traigo gordo, a veces lo traigo fino.
Vivo con tu madre en un castillo;
cartón de leche, pijama de lino.
Vivo con tu madre en un castillo;
¡hola, señor alce! ¡Hola, señor pingüino!
Vivo con tu madre en un castillo;
vivo con tu madre en la calle del pepino.

Vivo con tu madre en un castillo;
bueno, es un dúplex, pero es nuestro nido.
“¡No nos juzgues, chico! ¡No tienes derecho!
Somos adultos, hemos hablado de ello.”

Tu madre para mí es lo más importante;
tienes que aceptarlo: ahora soy tu padre.
Y mírame a los ojos: ¿crees que quiero engañarte?
¿Que lo hago por el dinero? ¿Que soy un muerto de hambre?

¿Que no es amor verdadero lo que siento por tu madre?
¿Que majaderos como yo ya los viste antes?
Se nos ve de lejos a los payasos charlatanes;
¿crees que por ser su hijo puedes insultarme?

“¡Calla, muchacho! ¡No hables así al payaso!
¡Es un hombre bueno! ¡Es un hombre honrado!”
¡Sí, cojones: soy un payaso honrado!
¡Tenía mis problemas, pero los he superado!

Problemas con la bebida, problemas con el juego,
problemas con las drogas y las armas de fuego.
Gracias al Señor forman parte del pasado;
gracias a tu madre soy un payaso renovado.

Vivo con tu madre en un castillo;
a veces lo traigo gordo, a veces lo traigo fino.
Vivo con tu madre en un castillo;
cartón de leche, pijama de lino.
Vivo con tu madre en un castillo;
¡hola, señor alce! ¡Hola, señor pingüino!
Vivo con tu madre en un castillo;
vivo con tu madre en la calle del pepino.

¡…Y yo qué sé, si ya no sé ni lo que digo!

(El Rap del Payaso de La Hora Chanante; ¿pueden creerse que a estas alturas, y después de haberlo visto tantas veces mencionado, aún no me había dado la gana de verlo? Tengo esa molesta manía.)