Necesito urgentemente un rifle del quince.
Yo no es que no ame la fauna que puebla nuestra bella provincia. Pero, dentro de tan bella provincia, concretamente la fauna que puebla mi habitación, universo paralelo instalado en la comarca, me resulta especialmente repulsiva. Hablamos de bichos. Éstos son particularmente asquerosos.
A altas horas de la noche empiezan a entrar los más grandes, si bien muchos otros estaban asentados en paredes y techo desde varios días atrás. Estos visitantes revolotean alrededor de la lámpara; llegan incluso a (intentar) posarse en mi propio cuerpo, cosa que no permito a seres que no lleven sujetador.
Siendo lo anteriormente narrado una sencillamente repulsiva descripción que sólo sirve para descargar con mis inocentes lectores mi frustración, viene ahora, como contrapunto, el toque tragicómico, que viene de la mano de mis intentos de espantar a estos personajes.
En un principio bastaría con distribuir generosamente insecticida por la habitación, antes de abrir la ventana. Pues ¡no!, tal cosa no sirve para mis huéspedes, pues, a pesar de que el insecticida se anuncia del siguiente modo:
Eficaz incluso con moscas resistentes
y luego dice que elimina eficazmente moscas, mosquitos, avispas, polillas y otros insectos voladores, mis compañeros de habitación son, definitivamente, una especie endémica que sólo puede encontrarse entre estas cuatro paredes y que, por tanto, no entra dentro del catálogo de insectos que el insecticida puede eliminar.
De modo que uno recurre a la violencia, que hasta ese momento había dejado en manos del Insecticida; viendo que no funciona, decido tomarme la justicia por mi cuenta. Ayer pisoteé una polilla enorme y disfruté viendo cómo se retorcía bajo el peso de mi zapatilla de andar por casa; fue cruel pero me vengué de todo lepidóptero descargando mi ira contra aquel individuo.
Ahora que lo pienso, no sé qué interes puede tener este post para el lector casual. Bueno, corretear o huir, alternativamente, detrás de/delante de escasos gramos de materia orgánica es absurdo. Una escena interesante para una película de escaso argumento. Puro humor inglés.