Dios, lo han hecho. Han ganado. El mundo está como una cabra: tocan power metal (que ni es metal ni hostias, pero ya es tropecientas veces más duro que las Ketchup, aunque eso es fácil), van disfrazados de criaturas malignas procedentes de otra dimensión y no tienen entre sus filas a rubias imponentes que muestren cada una más carne que la anterior, y han ganado Eurovisión, el concurso musical televisivo e internacional más cursi y recalcitrante que ha habido nunca. Amo a Lordi, en serio.
Son los putos amos.
Como señalaba en nuestro excelso blog, este hecho marcará el final de una era de decadencia. ¡Es la hora del Arockalypse!