El otro día el dueño de Hotmail era un tal Mr. John Henerd. Hoy son un par de sujetos que se hacen llamar Andy y John, directores de Hotmail, dice en el correo en cadena que me ha llegado hoy. Me siento confuso.
¡Lee con atención! Hotmail cobrará el 1,5 %.
Así comenzaba el mensaje que me llegó el otro día a la bandeja de entrada de GMail. Y me asusté sinceramente, sobre todo porque no sabía de qué carajo iba a cobrar Hotmail el uno coma cinco por ciento; de modo que seguí leyendo, aunque tras un rato constaté que no se volvía a hacer referencia durante todo el correo al susodicho porcentaje.
En aquellas líneas se me hacía amablemente consciente del hecho de que estos señores estaban ejecutando una saturación de recursos, con lo que se suprimiría de su servidor a toda persona que no recibiera este e-mail con el título sujeto exacto. Todo esto con tres exclamaciones por frase, para que de verdad me convenciese de la gravedad del asunto.
Es más: si no se siguen esta y otras instrucciones, John Henerd, que está personalmente delante del ordenador todo el día enviando los mensajes de una dirección a otra dándole al teclado, se encargará en persona de borrar tu mail de aquí. Las otras instrucciones a seguir incluyen no más de 1 MB de espacio en tu disco duro, no más de veinte contactos en tu lista y reenviar el mensaje (que por eso se llama mensaje en cadena) a, al menos, diez personas; por cada veinte más a las que se lo envíes, la capacidad de tu buzón crecerá en 5 MB que te permitirán almacenar para la eternidad las furiosas respuestas de los destinatarios pidiendo que los dejes en paz so pena de sección de partes anatómicas importantes.
Tal crecimiento de la capacidad de tu buzón se debe a que el equipo de Microsoft ha colocado un dispositivo en el correo, como si de una carta bomba se tratase, para poder comprovar tu participación; en caso de incumplimiento de los requisitos anteriormente expuestos en menos de siete días (aunque más abajo dice que son cinco), tu cuenta será definitivamente clausurada y eliminada (pero a la vez en negritas, subrayado y en cursiva) del systema.
Por último se despide atentamente Edward John (sí, John es el apellido), un tío muy importante que resulta ser presidente del Hotmail Staff. También aparece un tal Dr. (¡Doctor! ¡Licenciado en Medicina! ¡Ese tío tiene que saber!) Jeremy A. Dowtonbill, que es administrador y una vez más cambia el número de MB, correos y contactos de los requisitos.
Y hoy Andy y John, que tras un golpe de Estado a nivel empresarial son ahora los directores de MSN (del que es parte Hotmail: los negocios son muy complicados) me comunican en mayúsculas, para que me entere bien, que el MSN Messenger se cerrará porque muchas personas desconsideradas tienen más de una cuenta, y ellos sólo tienen quinientas setenta y ocho (¡justas!) cuentas libres.
Por último, como suelen acabar todos estos correos, me dan la receta mágica: si envío este mensaje a dieciocho personas diferentes (y que estén en mi lista de contactos, ojo), mi icono del Messenger se volverá azul y no tendré que pagar por el programita cuando este verano, al igual que los de los años anteriores, deje de ser gratis. Que es una versión modernizada del: “Da tres vueltas a la hoguera con los ojos vendados pero con cuidado de no quemarte, besa Tierra Santa y date un baño en un lago cuya agua tenga un PH adecuado a la luz de la luna llena, el día nosecuántos a nosequé hora”, pero bueno.

