Hay muchos mensajes que pueden acompañar a esta imagen:
Un “¡Viva la República!”.
Cualquiera de las variantes “Dios salve a la Reina/al Lehendakari/al Conselleiro”.
El simple y clásico “¡Aleluya!”.
En cualquier caso, la emoción me embarga.
Oiga, por favor, ¿dónde está su puta madre?
Hay muchos mensajes que pueden acompañar a esta imagen:
Un “¡Viva la República!”.
Cualquiera de las variantes “Dios salve a la Reina/al Lehendakari/al Conselleiro”.
El simple y clásico “¡Aleluya!”.
En cualquier caso, la emoción me embarga.
La ansiedad se ha ido. Ya no importan los malos tiempos, lo que haya pasado hasta el día de hoy. Ahora, sólo hay felicidad. Ya puedo morir tranquilo. He visto un pantallazo azul enmarcado dentro del blanco inmaculado de un iMac de veinte pulgadas.
El pasado día cuatro, martes, como todo el mundo sabe y mis treinta y nueve visitas de ayer probablemente se encargan de demostrar (¡uarf!, ¡buen regalo!), fue mi cumpleaños. Y me regalaron los dos únicos discos de Siniestro editados en España que me faltaban por tener (mis contactos ultrasecretos en Chile me están buscando el […]
Oh, no. Hoy he cumplido los catorce años. Esto significa una extensa lista de cosas con granos que pueden resumirse en dos palabras: puñetera adolescencia.
Por supuesto, tendré que comenzar a realizar con asiduidad una serie de actividades acordes con mi edad; para empezar, este blog será automáticamente sustituido por un espacio en MSN Spaces. Además, […]
Dado que hoy me siento especialmente místico, sobrenatural, etéreo, encefálico o como quiera llamárselo, enlazo a dos vídeos en YouTube que reúnen todas las características anteriormente citadas, excepto probablemente la última: éste y éste otro. Y ahora disculpadme: tengo que ir a mirar si hay serendipias debajo del sofá.
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