Sea lo que sea, yo no he sido

Como habréis podido notar, llevo ya cinco días (8 - 3 = 5) sin escribir una sola línea por estos lares. Seguramente os hayan intentado dar muchas explicaciones vuestros vecinos y familiares, pero habéis de saber que son todas ellas falsas: la auténtica razón de esta interrupción es que la CIA, en un desesperado intento de limitar el alcance de mis controvertidas opiniones, me ha instado mediante múltiples mensajes subliminares a ocupar el poco espacio que me quedaba hasta hace pocos días en mi disco duro, de modo que ahora no tengo ni siquiera memoria temporal y no puedo, por tanto, ni tan sólo iniciar una sesión en él. Pero, con un poco de trabajo duro y buena fe, tened por seguro que conseguiré que mi padre solucione el problemilla, alentado por mis críticas y quejas. Hasta entonces, os aconsejo quedaros en vuestras respectivas camas y hacer voto de castidad a mi nombre.