El físico, el químico y el informático

Tanta tontería con el iPod nano y su belleza sobrenatural (curioso: toda mi familia de acuerdo en que es, y cito textualmente, bonito de cojones, llega mi hermana y dice: “Pues será todo lo bueno que quieras, pero es más feo…”), y acabamos por olvidar que la gente de Apple, más allá de su condición de semidioses, también tienen algo de sangre humana corriendo por sus venas. Me explico: el aparatejo no me pone bien las portadas (algunos discos van perfectos, pero otros tienen la mitad de las canciones con la portada correcta y la otra mitad repartida entre las de otros tres o cuatro discos que no tienen nada que ver), y yo, en mi creencia de la divinidad de la Manzana Prodigiosa, intento buscarle una explicación razonable, o al menos alguna solución con sentido: ir quitando las portadas que están mal, volver a poner las correctas una a una (que, ojo, en el iTunes están bien puestas)…, pero me olvido de que esto es informática. Reinstalo el software del iPod, actualizo la biblioteca. Portadas perfectas.

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