(I left my heart in) El Palmar de Troya

Me voy a Sevilla inmediatamente:
mi chica es devota del Papa Clemente;
vestida de negro hasta los tobillos,
contempla orgullosa su look tridentino.

En estos días de nuevo disco (por mi parte) de Siniestro, se me ha pegado una de sus canciones, cuya letra ya conocía de mis fisgoneos por la página web, pero cuya música aún no había escuchado, y que ha sido la que ha hecho que se me pegue definitivamente y me decida a buscar más información sobre el tema, descubriendo que tanta rima aparentemente fácil esconde una provocación mayor.

Un sonido power popero para suavizar la que es probablemente la letra más irónica y con más mala leche de El Regreso, y que podría tener cabida incluso en algún disco de los Siniestro actuales, al menos por el concepto. Julián estaba iluminado, al parecer.

La canción en cuestión trata sobre cierto tipo (un tal Clemente) que se autoproclamó Papa de la escinsión de la Iglesia que él mismo había fundado a raíz de unas cuantas visiones que tuvo sobre la Virgen María, que le dijo muy confidencialmente que la Iglesia de la época estaba llena de comunistas. Todo esto suena muy hermoso en un principio pero el tío se dedicaba a canonizar a Franco, y no es de extrañar que Julián acabara escribiéndole estas líneas.

Así continúa la historia, tras la introducción citada más arriba: “Por fin conoce al Papa cismático, / y nota en seguida que es muy simpático”. Unas líneas más abajo resume ciertas acusaciones de robo hacia la orden de la cual él era jefe: “Él se mutila todos los días / con botellas rotas de González Byass”, y luego: “Clemente, Clemente, no te mutiles más; Clemente, Clemente, por la Santa Faz.”

Por estas pajas mentales (“Dios lo castigó por onanista…”) Clemente acabó pegándose una piña y quedándose ciego por el accidente (“…y el pobre hombre perdió la vista”). Es por esto por lo que “todos van a la academia de baile; / Clemente aprende tangos por Braille.” Esta estrofa es posee una particular mala uva.

Pese a todo, “la masa piadosa por poco me arrolla / cuando me dirigía al Palmar de Troya”; porque, la verdad, “qué placer tan delicado / es estar excomulgado”.

Por cierto, el chaval este (que tenía como mote Gregorio XVII) murió en marzo, lo cual provocó un revuelo genial en todo foro en el que se hubiera hablado alguna vez de Siniestro.

0 Respuestas a “(I left my heart in) El Palmar de Troya”


  1. Ningún Comentario

Añade un Comentario