Anoche grabé para ver hoy el capítulo de ayer de la Antología de La Edad de Oro, ya que salía Siniestro, y por poco no los pillo, porque antes de eso estaba el debate sobre el Estatuto y ya se sabe…, el programita empezó casi una hora más tarde, pero he podido ver todo en lo que estaba interesado. Miguel que no hablaba, y cada vez que lo hacía eran dos palabras con el más rancio acento gallego; Julián que no callaba, presentando al mundo, con su casco de moto en la cabeza y su chupa de cuero llena a rebosar de chapas, sus teorías sobre la tradición lírica iniciada por el Arcipreste de Hita y continuada por María Jiménez y ellos mismos, y sobre por dónde habría que cerrar España (Pirineos, Macizo Galaico, Sistema Penibético y Portugal), y Alberto tragándose casi el micro para que luego no le hiciera nadie casi ni caso… La cosa empezó con O tren, después vino la entrevista y por último Opera tu fimosis; sobre todo me sorprendió que, por encima de la rudimentaria guitarra de Costas y la decente batería de Hernández, Torrado tocaba el bajo del copón. No sé qué haría allí con ellos…
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