Al salir la Hardy Heron intenté actualizar mi versión, pero daba un error al pretender hacer esto (algo de la red, pero fallaba cada vez que hacía la prueba) y de momento no he podido pasarme a Hardy. De modo que, para tomárnoslo con calma, he pedido un CD y cuando llegue ya subiré de versión. Por si les interesa a ustedes.
Por si les interesa
Publicado por 10 Mayo 2008 en Luces de colores, ruidos raros y metal. 1 ComentarioNuestro profesor de Física (jran onvre, por cierto) nos habló de este libro y después de empezar a leerlo recordé que había dicho que era mejor pillarlo una vez terminado segundo de Bachillerato. No obstante, si se estudia con calma, parándose en lo que uno no entiende e intentando comprenderlo, tirando de diccionario y enciclopedia y sobre todo teniendo interés en saber qué es lo que se dice, se aprende muchísimo con esta lectura.
La lógica de la investigación científica, de Karl Popper, es un ensayo denso y abrumador, pero inteligentísimo y muy claro. Hace uso de un vocabulario técnico, por supuesto, pero porque es necesario, pues la forma de escribir es sencilla y, una vez que se conoce el significado de las palabras, totalmente inteligible. Popper era un señor con una cabeza muy, muy bien amueblada.
No es un libro que pueda recomendarse sin más, porque es una lectura difícil, por qué vamos a negarlo. Pero si se ven con fuerzas suficientes, los animo sin duda alguna a enfrentarse a él, porque hay mucho que aprender de sus páginas.
(Éste era el último libro que quedaba en mi cuarto.)
Otro libro promocional que me dieron algún año en la biblioteca, y Cernuda está bien. Su poesía es compleja, pero esto está justificado porque no son sencillas las cosas que trata de explicar, y no hay nada innecesario o pedante en sus versos. Poco más que añadir: Cernuda es bueno de por sí y esta reseña nada cambiará al respecto…
Miré por los libros de mis padres y encontré éste, que recordé que era uno de los libros favoritos de Kurt Cobain. Pues bueno, es corto. Vamos a darle un tiento.
Pero huele demasiado a best-seller y no convence por prácticamente ningún lado. Cierto es que la idea es muy interesante y me atrae mucho, pero la historia es demasiado increíble, demasiado fantasiosa; una historia puede incluir fantasía, por supuesto, pero ésta ha de resultar creíble y coherente, y aquí el malo es demasiado malo y hay cosas que ocurren demasiado sin causa.
Una cosa metida así a lo bruto podría entenderse bien si quedara claro que el autor está jugando con la historia (el realismo mágico y tal), pero aquí no queda ni mucho menos claro y tanta fecha y tanta hostia parece hacer que creamos que todo lo que se narra pasó en verdad. En fin, que no ha sido de mi agrado.
No es Bécquer santo de mi devoción, pero puestos a dejar pelada la colección literaria que tengo por mi cuarto, pues me he leído este librillo que me regalaron promocionalmente en una biblioteca, tiempo ha.
Hay un poco de poesía (las rimas, dentro de las que, bueno, hay alguna que sí me parece interesante), un relato (que he de admitir que sí me ha molado bastante) y una crítica literaria bien hecha pero que ni fu ni fa. Pero está bien.
(Conste que también me estoy leyendo novelas, pero tardarán más en ser publicadas las reseñas correspondientes, porque, claro, se tarda más en acabarlas.)
Otro de Neruda, y éste me ha gustado más por ser más variado y abarcar más temas, no sólo el amoroso. Por supuesto se repiten muchos de los clichés nerudianos (el cuerpo de trigo y demás), pero en Los versos del capitán también se habla del pueblo y la política y otras cosas que rompen un poco la monotonía.
Veinte poemas de amor y una canción desesperada
Publicado por 2 Mayo 2008 en Celsius 232. 0 ComentariosPoesía amorosa y un poco repetitiva, pero bonita. Pablo Neruda era un escritor sincero, humilde y sencillo, con una motivación a mi parecer innata, y Veinte poemas de amor y una canción desesperada es una buena colección a pesar de la poca variedad del tono. Además, todo esto se lee en un rato, así que este libro queda como recomendado, por eliminación o algo.
Me ha sido cortado, por el momento, el suministro de perras para comprar libros, de modo que apuro cuanto tengo por mis estanterías (y en breves la colección de mis padres). Mira, un par de libros de poesía por ahí escondidos. La merienda de hoy ha sido Proverbios y cantares, de Antonio Machado.
Antonio Machado fue mi poeta favorito durante mi infancia, intuyo que debido a mi obsesión por la métrica y mi desprecio por el contenido (yo era absurdamente antisentimental entonces). Ahora veo que no existe esa absoluta regularidad métrica que yo recordaba, pero sí esos versos que, si bien pueden encerrar mucho, a primera vista no tienen por qué interpretarse como terribles.
En fin, ahora Machado no es ni de lejos mi poeta favorito, y lo noto demasiado popular, con una vena folclórica que no acaba de resultarme creíble (o que, simplemente, no me atrae). Aun así, hay bastantes reflexiones, sobre todo al principio del libro, con las que puedo sentirme identificado. Bien, bien, bien.
Si entran ustedes en estos días a la página web de Extremoduro podrán ustedes escuchar una canción que la banda nos proporciona como adelanto de su nuevo disco. Mi opinión sobre la misma, tras apenas un par de escuchas, es que es un buen comienzo, pero que ocho minutos podrían haber sido empleados en parir la canción definitiva de Extremoduro y ésta no lo es.
Una desventaja que tienen las bandas con buenas letras y personalidad lírica es que al cabo del tiempo las imágenes acaban repitiéndose, y esto es lo que más me chirría aquí; en general el tema, siendo bueno, es más de lo mismo. Pero es bueno, eh.
(Cuenta como dos libros porque son dos tomos, pero sobre todo porque así me lo parece.) Un salteado de cosas, sobre todo ensayos y sobre todo ensayos sobre la creación literaria, pero tampoco se fíen porque hay de todo. Una ida de pinza considerable y bien propia de Cortázar que se devora en poco y deja un regusto divertido y travieso, aunque supongo que hay que tener ya un poco de idea de este tipo para que tal enajenación mental no nos tire para atrás.
